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PARTE XV · Lenguaje, escritura y comunicación

159

Lenguaje, pensamiento y adquisición

Aprender formas de comunicar y examinar su relación con lo que pensamos

Capítulo 159 · 165 capítulos publicados

En este capítulo

Ejemplo construido. Una niña conoce el nombre de un utensilio en la lengua que usa con su abuela y otro nombre en la que usa en la escuela. Una prueba escolar sólo cuenta respuestas en la segunda lengua. Su puntuación describe una parte del repertorio; no permite concluir que ignore todos los objetos cuyo nombre no produjo allí. Hace falta distinguir conocimiento, acceso a una forma y condiciones de la evaluación.

El capítulo anterior situó lenguas en historias y comunidades. Aquí se examina cómo se adquieren y aprenden recursos lingüísticos y qué relaciones pueden mantener con categorías y pensamiento. Adquisición suele referirse al desarrollo de una lengua mediante experiencia e interacción; aprendizaje puede incluir estudio e instrucción explícita. No son dos procesos completamente aislados ni etiquetas que determinen por sí solas cómo funciona cada persona.

Las preguntas deben precisar qué se aprende y cómo se observa: discriminar un contraste, comprender una instrucción, producir una oración o narrar una experiencia son tareas diferentes. Una asociación entre vocabulario y desempeño cognitivo tampoco demuestra que la lengua fije todos los pensamientos posibles. La evidencia necesita conservar su población, su tarea y sus condiciones.

159.1. Aprender una lengua en interacción#

Aprender una lengua implica reconocer formas, relacionarlas con contenidos y usos, y desarrollar recursos para comprender y producir expresiones. La experiencia incluye regularidades y variación. Un niño no escucha una única voz repitiendo palabras siempre idénticas; encuentra participantes, situaciones y expresiones que cambian. El problema de aprendizaje incluye identificar qué diferencias importan para la lengua.

Ejemplo construido. Un adulto muestra una cuchara y dice su nombre. El niño puede atender al objeto completo, al movimiento, al material o a la acción de comer. La coincidencia entre palabra y escena no fija automáticamente una única relación. Encontrarla en situaciones distintas, observar qué se señala y participar en acciones compartidas puede ayudar a precisar el contenido. Repetir una asociación aislada no prueba dominio de todos sus usos.

La atención conjunta es coordinación de atención entre participantes respecto de algo. Puede proporcionar indicios sobre de qué se habla o qué se solicita. No se reduce a exigir contacto ocular constante ni es el único medio de participar. Señalar, orientar objetos o responder de forma pertinente puede sostener una interacción. Las posibilidades dependen también de modalidad y condiciones de acceso.

Ejemplo construido. Un niño acerca un recipiente vacío y un adulto pregunta si quiere más agua. La secuencia permite relacionar recursos comunicativos con una actividad. Si el niño señala el recipiente, esa respuesta puede ser pertinente aunque no produzca una frase completa. Para describirla conviene registrar qué hizo y en qué contexto, sin atribuirle una oración mental concreta que no se observó.

Las regularidades de la señal pueden apoyar segmentación y categorías. Segmentar consiste en identificar unidades dentro de una secuencia; no exige que el habla contenga silencios claros entre todas las palabras. La generalización es extender un patrón a casos nuevos. Demostrarla requiere una tarea que no pueda resolverse simplemente repitiendo los mismos ejemplos entrenados.

Ejemplo construido. Un aprendiz practica dos instrucciones para mover piezas y luego responde a una tercera que combina elementos conocidos de otra manera. Un resultado adecuado sugiere transferencia a esa combinación. Todavía se debe descartar que siga un gesto del instructor o una rutina fija. La respuesta observable permite comparar hipótesis, pero no identifica por sí sola todas las reglas internas utilizadas.

La interacción social puede influir en determinados aprendizajes. Kuhl, Tsao y Liu estudiaron exposición breve al mandarín en bebés de entornos anglófonos. En sus condiciones, la exposición con interlocutores produjo aprendizaje de un contraste fonético que no se observó con presentaciones grabadas. El resultado apoya un papel de interacción en esa tarea y edad; no demuestra que ninguna grabación sirva nunca para aprender lenguaje.

El contraste fonético de una prueba no equivale al dominio completo de una lengua. Ejemplo construido. Un participante discrimina dos sonidos tras entrenamiento, pero no comprende una instrucción que los contiene. El logro perceptivo puede ser real y específico. Afirmar que ya entiende esa lengua excedería la tarea. Igual cautela se necesita al interpretar que recita una canción o recuerda una lista.

También importa la accesibilidad de la experiencia. Un entorno puede contener mucho lenguaje que una persona no consigue percibir o utilizar. Ejemplo construido. Una conversación signada queda fuera de su campo visual; un mensaje oral se pierde con ruido. Contar mensajes disponibles físicamente no demuestra recepción. Describir oportunidades de aprendizaje requiere considerar modalidad, condiciones y participación efectiva.

Una interacción útil no tiene una única forma cultural. Conversación directa con adultos, participación con hermanos, relatos compartidos y observación de actividades pueden organizarse de maneras distintas. Para estudiar diferencias hay que describir prácticas y resultados, en vez de convertir una rutina particular en escala universal de calidad familiar. También hay que distinguir oportunidades limitadas por recursos de juicios sobre el interés de quienes cuidan.

159.2. Desarrollo lingüístico y variación#

El desarrollo lingüístico reúne cambios en recursos de comprensión, producción y uso. Sus dimensiones no avanzan necesariamente con idéntico ritmo. El Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de Estados Unidos, NIDCD, presenta hitos de habla y lenguaje y subraya variación entre niños. Esos hitos orientan seguimiento y evaluación; no son una tabla de fechas exactas obligatorias para cada trayectoria ni un instrumento de autodiagnóstico.

La comprensión, o componente receptivo, se refiere a interpretar mensajes; la producción, o componente expresivo, a formularlos mediante recursos disponibles. El habla es una modalidad de expresión lingüística y no agota el lenguaje. Producir sonidos, comprender palabras y organizar un relato son capacidades relacionadas que necesitan observaciones distintas. Una dificultad en una no demuestra automáticamente igual dificultad en las otras.

Ejemplo construido. Un niño responde adecuadamente a una instrucción breve al ordenar objetos, pero todavía no puede explicarla mediante una oración larga. Se ha observado una respuesta compatible con cierta comprensión y una producción más limitada en esa tarea. Para precisar comprensión se deben variar situaciones y controlar indicios no lingüísticos. Si siempre se entrega el mismo objeto, una rutina podría explicar el acierto.

Los indicadores deben corresponder a lo que se pretende observar. Ejemplo construido. Se usa longitud de enunciados como indicador de desarrollo. Una frase larga puede ser memorizada, mientras una corta puede combinar recursos de manera novedosa y adecuada. La longitud ofrece información, pero no decide por sí sola riqueza gramatical, comprensión o pertinencia. Comparar tareas y usos evita convertir una cifra en descripción total.

La variación requiere dos cautelas simultáneas. Una trayectoria diferente no debe declararse patológica únicamente por comparación informal. Pero decir que todas las diferencias son normales tampoco sustituye evaluar una dificultad persistente. El NIDCD recomienda consultar a profesionales si hay preocupación por desarrollo y describe que la evaluación puede incluir audición y distintas dimensiones de comunicación. Esa orientación no permite diagnosticar una persona mediante los ejemplos de este capítulo.

Ejemplo construido. Una familia observa que un niño no comprende indicaciones que antes seguía. Registrar qué cambió, cuándo y en qué circunstancias aporta información para consulta. Atribuirlo sin examen a desinterés, bilingüismo o inteligencia sería insuficiente. La pérdida de una habilidad y su ausencia inicial son observaciones distintas; ninguna debería reinterpretarse como un defecto moral.

Las variedades del entorno afectan formas que se aprenden. La guía de la Asociación Americana del Habla, Lenguaje y Audición, ASHA, sobre aparición tardía del lenguaje diferencia variación dialectal de trastorno y advierte que vocabulario y conceptos pueden distribuirse entre lenguas y contextos. Se trata de orientación profesional, no de una regla que excluya cualquier dificultad en usuarios de varias lenguas.

Ejemplo construido. Una prueba exige una denominación escolar y el niño utiliza otra habitual en su comunidad para el mismo objeto. La respuesta puede demostrar conocimiento pertinente aunque no coincida con la etiqueta esperada. Hace falta comprobar uso y criterios, no aceptar cualquier respuesta como equivalente. La diferencia lingüística y el error sobre el objeto deben evaluarse por separado.

Los registros familiares, escolares y clínicos pueden aportar perspectivas complementarias. Ejemplo construido. En casa se observan narraciones fluidas y en la consulta pocas respuestas. Puede influir familiaridad, tarea, interlocutor o lengua de evaluación. La discrepancia es una razón para investigar condiciones; no demuestra que una de las observaciones sea falsa. Una muestra breve no sustituye conocer la trayectoria.

El desarrollo no se explica con una oposición simple entre biología y experiencia. Capacidad de percibir, condiciones de participación, recursos lingüísticos y oportunidades se relacionan. Para investigar una causa concreta hacen falta diseños y datos adecuados. Explicar todo mediante una supuesta falta de estimulación sin examinar accesibilidad, historia y otras condiciones transforma una hipótesis en acusación.

159.3. Bilingüismo y aprendizaje posterior#

Un perfil bilingüe describe recursos en dos lenguas según actividades y trayectoria. La adquisición simultánea implica experiencia temprana con ambas; la secuencial, incorporación de otra posteriormente. Son distinciones útiles, no garantías de competencia idéntica ni fronteras que eliminen variación interna. Edad de inicio, cantidad y tipo de exposición, oportunidades y objetivos necesitan descripción.

La guía de ASHA sobre servicios multilingües presenta competencia como variable entre situaciones y a lo largo del tiempo. Para evaluación recomienda atender a historia lingüística y condiciones de uso. Una prueba en una sola lengua describe capacidades en esa lengua y tarea; no debe convertirse sin justificación en medida de todo el repertorio.

Ejemplo construido. Se considera un repertorio inventado y muy limitado: doce formas conocidas en L y diez en M. Cada forma designa un concepto de una lista de objetos, sin sinónimos dentro de cada lengua, y seis conceptos tienen nombre conocido en ambas. Hay veintidós formas lingüísticas conocidas y dieciséis conceptos diferentes nombrados: 12 + 10 − 6 = 16. Son recuentos de objetos definidos para el ejemplo, no un test de desarrollo.

Sumar doce y diez sirve para contar formas de ambas lenguas; no para contar conceptos diferentes, porque seis se repetirían. Contar sólo diez sirve para describir la parte observada en M, pero omite seis conceptos que sólo pueden nombrarse en L. El resultado depende de la unidad elegida. Ninguna cifra mide todos los conceptos que la persona puede reconocer, pues podría conocer otros sin producir su nombre.

Figura 159.1 — Formas conocidas y conceptos nombrados no se cuentan igual.

seis conceptos sólo L, seis compartidos y cuatro sólo M dan dieciséis conceptos distintos y veintidós nombres entre las dos lenguas

repertorio construido; la unidad de recuento cambia el resultado, sin medir todo el conocimiento conceptual ni ofrecer normas de desarrollo

La alternancia entre lenguas no prueba por sí sola confusión. Ejemplo construido. Una persona usa el término laboral de M en una conversación en L porque lo aprendió en ese entorno. La alternancia puede ser funcional. Para estudiar qué sabe en cada lengua se necesitan tareas pertinentes, no la suposición de que todo uso mixto revela desconocimiento de ambos sistemas.

Aprender posteriormente otra lengua plantea objetivos diferenciados. Conversar, comprender instrucciones, leer documentos o alcanzar una pronunciación particular requieren recursos y práctica distintos. Un desempeño suficiente para una actividad puede coexistir con dificultades en otra. La transferencia es influencia de recursos ya aprendidos sobre una nueva tarea o lengua; puede facilitar y también producir usos que necesitan ajuste.

Ejemplo construido. Una aprendiz reconoce parte del vocabulario escrito gracias a formas relacionadas, pero interpreta mal un orden de palabras. La semejanza ayuda en una dimensión y no asegura equivalencia en otra. Corregir la interpretación no exige negar los recursos que ya tiene. Evaluar el aprendizaje puede registrar progreso por componentes y comprobar uso en situaciones nuevas.

Un periodo sensible es un intervalo en que cierta experiencia puede tener efectos especialmente importantes sobre un aprendizaje. Un periodo crítico, según el uso teórico, propone restricciones temporales más fuertes. Hay que especificar capacidad, experiencia y criterio: el aprendizaje inicial de una lengua accesible y el aprendizaje de una segunda tras adquirir la primera no son situaciones intercambiables.

Hartshorne, Tenenbaum y Pinker analizaron edad y aprendizaje gramatical del inglés mediante una muestra amplia y un modelo que distingue edad actual, inicio y experiencia. El resumen consultado informa una disminución estimada desde la adolescencia tardía. Es una conclusión del modelo sobre esa capacidad, no una fecha universal después de la cual desaparezca toda posibilidad de aprender otra lengua.

Ejemplo construido. Dos adultos comienzan una lengua con igual edad y practican en condiciones distintas: uno interactúa diariamente y otro sólo revisa listas de forma ocasional. Diferencias posteriores no identifican un efecto de edad, que aquí es la misma. Si se comparan edades distintas con experiencias muy diferentes, aislar ese efecto resulta aún más difícil. Una etiqueta de «demasiado tarde» no reemplaza definir objetivo y condiciones.

159.4. Lenguaje, categorías y pensamiento#

Una categoría lingüística organiza contenidos mediante recursos de una lengua, como términos de color o formas gramaticales. Una categoría conceptual organiza conocimiento para reconocer, comparar o razonar. Pueden relacionarse sin coincidir exactamente. Tener una palabra breve para una diferencia puede facilitar algunas tareas; carecer de ella no prueba incapacidad de advertir o describir esa diferencia.

Ejemplo construido. Un vocabulario inventado tiene un único término para dos tipos de recipiente. Los usuarios todavía pueden comparar tamaño, material o función mediante descripciones. Otro vocabulario contiene dos nombres. La diferencia ofrece recursos distintos de clasificación, pero no demuestra que los primeros usuarios sean incapaces de distinguir los recipientes físicamente. Habría que observar tareas y desempeño.

Las tareas cognitivas no son intercambiables. Discriminación es distinguir estímulos; denominación, producir un nombre; clasificación, agrupar según criterio; memoria, recuperar información tras un intervalo. Un efecto en denominación no demuestra automáticamente otro igual en discriminación o recuerdo. Incluso una tarea llamada no verbal puede permitir estrategias lingüísticas internas.

Winawer y colaboradores compararon discriminación de tonos azules en usuarios de ruso e inglés. Observaron una ventaja de rapidez relacionada con categorías rusas que se alteraba con interferencia verbal. El resultado vincula recursos lingüísticos y desempeño en condiciones específicas. No demuestra que quienes usan inglés no vean tonos distintos ni que todos los usuarios de una lengua tengan una experiencia subjetiva idéntica.

La interferencia verbal añade una demanda lingüística concurrente para investigar participación de esos recursos. Si cambia el desempeño, hay que considerar la carga de la tarea y controles pertinentes. Una diferencia de tiempo de respuesta es una medida conductual, no acceso directo a cómo se siente un color. Separar estímulo, respuesta e interpretación evita convertir un efecto limitado en una descripción completa de percepción.

Ejemplo construido. Dos grupos identifican correctamente pares de objetos, pero uno tarda más. Decir que no puede distinguirlos sería incorrecto: la precisión observada es igual. Decir que utiliza exactamente el mismo proceso también excedería lo medido. Tiempo y acierto pueden aportar información complementaria; para interpretar diferencias se necesitan condiciones comparables y controles de familiaridad y estrategia.

El lenguaje también puede servir como herramienta de razonamiento. Ejemplo construido. Una persona escribe «Si la válvula está abierta, el agua pasa» y organiza las condiciones de una prueba. La formulación externa puede ayudar a mantener y revisar relaciones. Su utilidad en ese momento no demuestra que todo razonamiento sea verbal ni que una persona sin esa formulación no pueda resolver ninguna versión del problema.

Los conocimientos técnicos amplían distinciones. Ejemplo construido. Una aprendiz inicialmente llama «pieza» a varios componentes y después diferencia eje, cojinete y carcasa. El aprendizaje combina nombres, observación y función. Si mejora su diagnóstico de averías, no se puede atribuir toda la mejora a memorizar palabras: también adquirió conocimientos sobre relaciones mecánicas. Vocabulario y experiencia pueden cambiar juntos.

Para examinar efectos de categorías conviene especificar qué se predice: mayor rapidez en un límite, menor error de recuerdo o atención a cierto rasgo. Una predicción concreta permite contrastes. Una afirmación de que cada lengua produce un mundo mental totalmente separado resulta difícil de evaluar si cualquier diferencia se considera confirmación y cualquier semejanza se descarta como excepción irrelevante.

159.5. Límites de las hipótesis de determinismo lingüístico#

El determinismo lingüístico, en su versión fuerte, propone que la lengua determina o limita de modo necesario lo que puede pensarse. La relatividad lingüística reúne hipótesis más acotadas sobre influencia de recursos lingüísticos en hábitos, atención o tareas. Aceptar una influencia en un contexto no obliga a aceptar la versión fuerte. Rechazar determinismo tampoco demuestra ausencia de cualquier efecto del lenguaje.

Ejemplo construido. Una comunidad dispone de un término especializado para un estado del material. Otra lo describe mediante varias palabras. No se sigue que la segunda no pueda identificarlo. Se puede preguntar si una etiqueta facilita recordar la distinción o comunicarla con rapidez. Esa pregunta produce una hipótesis medible sin convertir longitud de expresión en frontera del pensamiento.

Comparar grupos de distintas lenguas requiere atender a educación, experiencia cultural, familiaridad con estímulos y condiciones de prueba. Ejemplo construido. Dos grupos resuelven una tarea con mapas; uno tiene mucha más práctica con mapas del mismo tipo. Una diferencia de resultado no identifica automáticamente un efecto de lengua. La pertenencia a un grupo reúne muchas condiciones y no actúa como intervención controlada por sí sola.

La traducción de instrucciones tampoco garantiza equivalencia de la tarea. Ejemplo construido. Se pide elegir el objeto «más cercano», pero un grupo interpreta distancia física y otro vínculo funcional dentro de una rutina aprendida. Antes de comparar resultados como diferencia cognitiva, hay que verificar comprensión de la consigna. La comparación puede necesitar reformulación, pruebas piloto y criterios compartidos.

Los experimentos de entrenamiento permiten investigar cambios bajo condiciones definidas. Ejemplo construido. Se asignan al azar participantes a entrenar con nuevas etiquetas para distinguir recipientes o a realizar una actividad de control comparable. Después se prueba memoria con objetos nuevos. Si la comparación favorece al entrenamiento y el diseño controla explicaciones alternativas, se obtiene evidencia para esa intervención y tarea. No se demuestra con ello que una lengua natural completa cause todos los hábitos de una comunidad. Las escalas de inferencia deben mantenerse separadas.

También importa que un resultado se sostenga con otros materiales, participantes y procedimientos. Un estudio de colores no establece por sí solo efectos equivalentes sobre tiempo, espacio, relaciones sociales o razonamiento moral. Replicar una tarea y generalizar a una capacidad más amplia son operaciones distintas. Una hipótesis debe poder revisarse si cambian o no aparecen los efectos previstos.

La descripción de grupos debe conservar variación entre personas y trayectorias. Un usuario de varias lenguas puede utilizar recursos distintos según tarea y momento; no vive necesariamente entre dos mundos inconmensurables. Tampoco conviene atribuirle una ventaja cognitiva universal sin definir capacidad y evidencia. El repertorio lingüístico es relevante, pero no resume inteligencia, carácter o todas las formas de pensar.

Ejemplo construido. Un trabajador aprende a explicar una operación en otra lengua y descubre que necesita explicitar un supuesto antes implícito. Esa experiencia puede mejorar su formulación y revisión. No demuestra que quienes usan su primera lengua carezcan de esa distinción. El cambio puede deberse a interacción, aprendizaje técnico y atención a un nuevo interlocutor, además de los recursos lingüísticos empleados.

Aprender lenguaje, formar conceptos y participar en situaciones se relacionan. La investigación debe distinguir capacidad observada, estrategia posible y causa sustentada. Una prueba parcial no describe todo el repertorio; una regularidad grupal no fija cada trayectoria; una palabra nueva no marca el límite absoluto de lo pensable. El siguiente capítulo examinará escritura y traducción como modos de conservar y trasladar significados entre soportes y contextos.

Preguntas de transferencia#

1. Un bebé mejora en una prueba de contraste fonético tras interacción. ¿Se ha demostrado que ya comprende la lengua usada?#

Mostrar respuesta razonada

No. La prueba demuestra un desempeño relacionado con ese contraste bajo sus condiciones. Comprender palabras, instrucciones y usos necesita otras tareas. Tampoco el resultado de una modalidad de exposición decide que cualquier grabación sea inútil para cualquier aprendiz, contenido y edad. Hay que conservar el alcance de la comparación.

2. Doce nombres en L y diez en M designan seis conceptos comunes. ¿Hay veintidós conceptos distintos nombrados?#

Mostrar respuesta razonada

No con los supuestos del ejemplo: cada lengua aporta una forma por concepto y seis conceptos se solapan. Hay veintidós formas y dieciséis conceptos diferentes: 12 + 10 − 6. El recuento no mide todos los conceptos conocidos ni equivale a una puntuación de desarrollo; sirve para comprobar qué unidad se cuenta.

3. Dos grupos aciertan igual al comparar tonos, pero responden con distinta rapidez. ¿Uno es incapaz de ver la diferencia?#

Mostrar respuesta razonada

Ese resultado no permite afirmarlo, porque ambos distinguen correctamente en la tarea. El tiempo ofrece otra dimensión de desempeño y puede depender de estrategias y condiciones. Hace falta separar rapidez, precisión y experiencia subjetiva, y controlar explicaciones antes de atribuir una diferencia a recursos lingüísticos.

4. Una lengua carece de un término breve para cierta relación. ¿Sus usuarios son incapaces de pensarla?#

Mostrar respuesta razonada

No se sigue de esa ausencia. Pueden disponer de descripciones y recursos no verbales. Se puede investigar si una etiqueta facilita atención, aprendizaje o recuerdo en una tarea concreta. Esa hipótesis acotada exige evidencia y no equivale a un determinismo sobre todas las posibilidades de pensamiento.

Fuentes y lecturas del capítulo#

  • Kuhl, Patricia K.; Tsao, Feng-Ming; Liu, Huei-Mei (2003). «Foreign-language experience in infancy: Effects of short-term exposure and social interaction on phonetic learning». Proceedings of the National Academy of Sciences, 100(15), 9096–9101. DOI: 10.1073/pnas.1532872100. Resumen, planteamiento y método inicial consultados; contraste fonético y condiciones concretas, no dominio de una lengua completa.
  • National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, NIDCD (2022, actualización). «Speech and Language Developmental Milestones». Introducción, distinciones y orientación de consulta profesional, con tabla vinculada al habla y al inglés. No se traslada esa tabla como calendario universal de cualquier lengua o modalidad.
  • American Speech-Language-Hearing Association, ASHA. «Late Language Emergence». Apartados consultados sobre diversidad lingüística, variación dialectal y vocabulario distribuido. Orientación profesional, no evaluación individual de los casos construidos.
  • ASHA. «Multilingual Service Delivery in Audiology and Speech-Language Pathology». Introducción y apartados de historia y evaluación consultados; competencia contextual y necesidad de medidas apropiadas. No se presentan sus referencias legales estadounidenses como normativa general.
  • Hartshorne, Joshua K.; Tenenbaum, Joshua B.; Pinker, Steven (2018). «A critical period for second language acquisition: Evidence from 2/3 million English speakers». Cognition, 177, 263–277. DOI: 10.1016/j.cognition.2018.04.007. Se consultó el resumen: estimación mediante modelo de aprendizaje gramatical; no revisión íntegra de métodos ni fecha universal de imposibilidad de aprendizaje.
  • Winawer, Jonathan; Witthoft, Nathan; Frank, Michael C.; Wu, Lisa; Wade, Alex R.; Boroditsky, Lera (2007). «Russian blues reveal effects of language on color discrimination». Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(19), 7780–7785. DOI: 10.1073/pnas.0701644104. Copia del artículo en sitio de autor; resumen y diseño inicial consultados. Resultado específico sobre rapidez, categorías e interferencia, sin concluir determinismo perceptivo universal.

Consulta documental: 2026-09-29. Repertorios, recuentos y demás casos didácticos son construidos; no representan normas de desarrollo ni evaluaciones clínicas.

Bibliografía de la parte XV · Bibliografía general

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