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PARTE XVIII · Dinero, banca, finanzas y economía personal

192

Tipos de cambio y relaciones financieras internacionales

Una misma cotización modifica pagos, precios y balances de maneras diferentes

Capítulo 192 · 200 capítulos publicados

En este capítulo

Una moneda se deprecia y un exportador recibe más unidades locales por un cobro extranjero. En la misma economía, otra empresa necesita más unidades locales para pagar una deuda en esa divisa. El movimiento es uno; las exposiciones son distintas. Para comprenderlo hay que conocer qué se compra, qué se debe, en qué moneda está fijado y cuándo se paga.

El comercio del capítulo 186 y la financiación de los capítulos 188 a 191 se encuentran aquí. Las cuentas exteriores registran relaciones entre residentes y no residentes; el tipo de cambio convierte cantidades entre monedas. Una conversión no es una transacción nueva, y un saldo agregado no revela por sí solo quién soporta una obligación. Mantener esas diferencias evita atribuir a una economía un único balance personal.

192.1. Mercados de divisas y regímenes cambiarios#

El tipo de cambio es un precio relativo. Antes de interpretar una subida debe identificarse la unidad en el numerador y en el denominador. La explicación del Banco de la Reserva de Australia sobre medición de tipos de cambio distingue cotizaciones bilaterales, cruces y medidas ponderadas. La misma relación puede presentarse en dos sentidos; sus variaciones porcentuales no son idénticas con el signo invertido.

Ejemplo construido. Llamemos L a una moneda local y F a una extranjera. Inicialmente, una F cuesta dos L. Después cuesta dos coma cinco L. La cotización expresada en L por F aumenta el 25 %. Sin embargo, una L pasa de comprar media F a comprar cero coma cuatro F: pierde el 20 % de su valor en esa expresión. Ambas descripciones son compatibles. Sus denominadores iniciales son diferentes.

Definimos e como cantidad de L por una F. Para convertir un importe extranjero xF a moneda local se utiliza xL=exF; xL se mide en L, xF en F y e en L/F. Para convertir en sentido inverso, se divide por e, que debe ser positivo. Son identidades de conversión al tipo supuesto. No incluyen la diferencia entre precio de compra y venta, comisiones o variaciones hasta el pago.

Ejemplo construido. Una persona cambia cien F a un tipo de dos L/F y recibe doscientas L antes de gastos. Si el servicio retiene cuatro L, recibe ciento noventa y seis: su tipo neto para esa operación es uno coma noventa y seis L/F. La tasa mostrada en una pantalla puede ser una referencia de mercado, no el resultado que se obtiene con costes y condiciones concretos. Tampoco asegura disponibilidad para un importe grande.

El mercado de divisas reúne pagos comerciales, inversiones, financiación, cobertura y otras operaciones. Una empresa que cobra en F y paga costes en L demanda una conversión; otra que debe F busca la operación contraria. La cotización refleja interacciones y expectativas, no sólo el saldo de mercancías. Anticipaciones de tipos, riesgos, liquidez o actuaciones institucionales pueden cambiar demanda de activos antes de que se modifique la producción.

Un régimen flotante permite que el tipo se mueva en el mercado, aunque puede coexistir con intervención. Un régimen de paridad fija o banda compromete una referencia que debe sostenerse mediante instrumentos y condiciones. Hay diseños intermedios y arreglos con distinto grado de flexibilidad. La denominación oficial no basta: importan la práctica, la convertibilidad, el acceso y las reglas para modificar la referencia.

Ejemplo construido. Una autoridad ficticia pretende mantener dos L/F. Si vende treinta F contra sesenta L para atender demanda, reduce esos activos extranjeros y recibe moneda local conforme al mecanismo usado. No ha creado treinta F. Si las presiones persisten, sostener la paridad requiere recursos, cambios de condiciones u otras actuaciones permitidas. Esta operación aislada no permite deducir cuánto tiempo podrá mantenerla ni si ésa es la respuesta apropiada.

Mantener una referencia cambiaria también limita la combinación de políticas. Si participantes pueden convertir libremente y desplazar fondos entre monedas, una divergencia de tipos puede alterar los incentivos a demandar cada una. Intervenir requiere activos o financiación disponibles; variar tipos puede afectar crédito doméstico. Restringir conversiones modifica acceso y costes para quienes pagan o cobran. Son decisiones con efectos distintos, no maneras equivalentes de sostener una misma cifra sin consecuencias. Una paridad declarada no asegura que cualquier participante pueda comprar cualquier cantidad en esa fecha.

Las medidas efectivas ponderan varias monedas; las reales incorporan además precios relativos. Una moneda puede depreciarse respecto de F y apreciarse respecto de otra. También puede perder valor nominal sin abaratar de manera equivalente los bienes locales si éstos se encarecen. Para comparar índices hacen falta su fórmula, ponderaciones y sentido: un aumento puede representar apreciación en uno y depreciación en otro. No conviene trasladar automáticamente la lectura de una cotización bilateral a cualquier índice.

192.2. Cuentas exteriores y balanza de pagos#

La balanza de pagos registra transacciones entre residentes y no residentes durante un periodo. Residencia económica no equivale a nacionalidad, moneda utilizada o ubicación momentánea de una persona. Un préstamo denominado en F entre dos residentes no se vuelve exterior sólo por usar esa moneda. Una obligación en L frente a un no residente sí puede pertenecer a las relaciones exteriores. La clasificación debe conservar quién tiene el derecho frente a quién.

La explicación del Banco de la Reserva de Australia sobre balanza de pagos organiza bienes, servicios, ingresos, transferencias y operaciones financieras. La cuenta corriente no se reduce a exportaciones menos importaciones: incluye ingresos del trabajo y de inversiones y transferencias corrientes, conforme a sus categorías estadísticas. Una economía puede tener superávit comercial y déficit corriente si sus pagos netos por otros conceptos son suficientemente grandes.

Ejemplo construido. En un año, una economía ficticia exporta bienes y servicios por ochenta e importa por cien. Su saldo comercial es menos veinte. Recibe doce de ingresos de inversiones y trabajo del exterior y paga dieciocho: saldo de esos ingresos, menos seis. Recibe ocho de transferencias corrientes y entrega dos: saldo, más seis. La cuenta corriente suma menos veinte. Cada importe está expresado en la misma unidad y corresponde al mismo periodo; no se están sumando stocks de deuda con flujos anuales.

La cuenta de capital, en el sentido estadístico empleado aquí, incluye transferencias de capital y operaciones con ciertos activos no financieros no producidos. No es el nombre de todas las compras internacionales de acciones, bonos o préstamos. Estas últimas corresponden a la cuenta financiera. En el habla corriente, «movimientos de capital» puede abarcar operaciones financieras; al leer una tabla conviene comprobar qué definición utiliza.

El capítulo 2 de BPM7 distribuido por el FMI en su catálogo de capítulos finales, versión cuyo archivo conserva la etiqueta de borrador, distingue transacciones y otros cambios. Para esta exposición, el saldo financiero se define como adquisición neta de activos financieros externos menos emisión o asunción neta de pasivos externos. Bajo esa convención, sin discrepancias estadísticas:

C+K=A−P.

C es el saldo corriente; K, el de capital; A, la adquisición neta de activos financieros externos por residentes; y P, la asunción neta de pasivos frente a no residentes. Todas son cantidades monetarias del mismo periodo, en la misma unidad. Un valor negativo de A puede representar reducción neta de activos y uno negativo de P, devolución neta de pasivos. La identidad es contable: no establece qué acontecimiento causó otro ni obliga a que todos los componentes sean positivos.

Ejemplo construido. Si C=−20 y K=0, pueden coexistir A=5 y P=25: cinco menos veinticinco es menos veinte. También sería posible A=−20 y P=0, vendiendo activos externos sin asumir nuevos pasivos. El mismo déficit no identifica una única financiación. A su vez, veinticinco de nuevos pasivos no significan automáticamente veinticinco de préstamos: pueden corresponder a instrumentos de participación u otros derechos.

Las estadísticas proceden de registros distintos, con diferencias de cobertura y fechas. Si se define la discrepancia ε=(A−P)−(C+K), la igualdad observada se expresa como C+K+ε=A−P. Otras publicaciones pueden usar otra presentación del signo. Una discrepancia nula tampoco prueba medición perfecta: errores de signo contrario pueden compensarse. Convención y calidad de registro deben examinarse antes de convertir un saldo en diagnóstico.

La posición de inversión internacional es un stock de activos y pasivos exteriores en una fecha. Cambia por transacciones, revalorizaciones y otros ajustes. Ejemplo construido. Al inicio existen activos de cien y pasivos de ciento cuarenta: posición neta, menos cuarenta. Las transacciones añaden cinco a activos y veinticinco a pasivos. Una revalorización aumenta quince el valor de activos, sin cambio de pasivos ni otros ajustes. Al final, activos ciento veinte, pasivos ciento sesenta y cinco: posición neta menos cuarenta y cinco. El déficit corriente de veinte coexistió con un deterioro neto de sólo cinco gracias a la revalorización de quince. Ésta no fue una exportación ni un cobro adicional.

192.3. Movimientos de capital y financiación#

Una inversión transfronteriza crea o transfiere derechos. Su efecto depende de si financia una nueva actividad, compra un activo existente o reemplaza a un acreedor. Un inversor no residente que compra una participación a otro no residente puede cambiar la identidad del titular sin aportar financiación nueva a la empresa residente. Para seguir la operación hacen falta emisor, vendedor, comprador y contrapartida de pago.

Ejemplo construido. Una empresa residente emite diez participaciones por un total de cien L a un inversor no residente. Recibe cien L y el inversor obtiene un derecho de participación, con riesgos y condiciones definidos. Si meses después ese inversor vende las participaciones por ciento diez L a otro no residente, la empresa no recibe automáticamente los diez L de diferencia. La ganancia de quien vende, la financiación de quien emite y la valoración del instrumento son relaciones distintas.

La deuda establece obligaciones de pago según contrato; una participación suele dar derechos sobre resultados y gobierno con otra estructura. Ningún nombre elimina riesgos. La deuda puede vencer durante una caída de ingresos; una participación puede perder valor, y su titular puede buscar venderla. La capacidad de liquidar un derecho en el mercado no equivale a que el emisor tenga que devolver en cualquier momento la cantidad pagada por el comprador.

La distinción entre adquisición de activos externos y asunción de pasivos exteriores permite detectar movimientos que un saldo neto oculta. Ejemplo construido. En el caso A, residentes adquieren cinco en activos y asumen veinticinco en pasivos: saldo financiero menos veinte. En B, adquieren ciento cinco y asumen ciento veinticinco: también menos veinte. El segundo caso implica mayores movimientos en esas dos categorías. El neto igual no demuestra exposición, dependencia de financiación o distribución sectorial iguales.

El plazo y la posibilidad de renovación importan. Financiar un proyecto de cinco años con deuda que vence dentro de tres meses exige una devolución temprana o acceso a otra financiación. El proyecto puede parecer rentable en conjunto y no producir fondos en la fecha requerida. Si muchos agentes dependen de una renovación simultánea, un cambio de expectativas puede reducir ofertas justo cuando aumenta la demanda de fondos. La cuenta corriente anual no revela por sí sola esa concentración de vencimientos.

Una retirada de financiación puede consistir en no renovar deuda, vender derechos existentes o recuperar un saldo. Cada caso tiene contrapartidas diferentes. Si un inversor vende un bono a otro, el bono no desaparece: cambia su tenedor y quizá su precio. Si un acreedor recibe devolución del principal, sí disminuye esa obligación. El efecto sobre liquidez del deudor debe reconstruirse, no deducirse únicamente de la expresión «salida de capital».

Las condiciones mundiales y domésticas pueden interactuar. Un aumento de incertidumbre, un cambio de tipos o pérdidas en otro mercado pueden alterar las decisiones de un prestamista aunque un prestatario local no haya cambiado de proyecto. También hay razones internas, como menores ingresos o deterioro institucional. Separar estos mecanismos exige datos y comparación causal; una caída de la cotización no proporciona, por sí sola, la historia completa de por qué se redujo financiación.

192.4. Reservas, desajustes de moneda y restricciones externas#

Las reservas internacionales son activos disponibles y controlados por las autoridades monetarias para usos pertinentes, entre ellos financiación exterior e intervención. El capítulo 6 de BPM7, versión distribuida por el FMI, exige disponibilidad y control: no basta con que un activo esté denominado en una moneda extranjera. Una línea de crédito no utilizada tampoco es ya un activo de reserva existente.

Estas reservas difieren de los saldos de reserva bancaria del capítulo 188. Los segundos son derechos de bancos frente al banco central para liquidación en el sistema correspondiente. Los activos internacionales pertenecen a otra cara del balance y responden a criterios propios. Emitir un pasivo en L no equivale a crear un activo externo en F aceptado por cualquiera. Su parecido de nombre no elimina la restricción de moneda y contraparte.

Ejemplo construido. Una autoridad tiene ochenta F de activos líquidos disponibles y debe pagar treinta F próximamente. El saldo bruto ochenta no describe igual capacidad que en otro caso sin ese vencimiento. Si además existen cuarenta F de obligaciones contingentes que podrían activarse, el calendario y el escenario cambian nuevamente. Restar cantidades puede ayudar a construir un escenario de liquidez, pero no crea una definición universal de «reservas netas» ni una cifra suficiente para juzgar toda la economía.

Un desajuste de moneda aparece cuando activos, obligaciones e ingresos no responden igual a variaciones del cambio. El análisis de Kearns y Patel de 2016 sobre canales comercial y financiero distingue cómo una depreciación puede abaratar ciertas exportaciones y empeorar balances con deuda extranjera. Son canales que pueden oponerse; su intensidad depende de la exposición y del contexto.

Ejemplo construido. Una empresa tiene activos locales valorados en trescientas L y deuda de cien F, sin activos ni cobros en F y sin cobertura. A dos L/F, la deuda equivale a doscientas L y el patrimonio neto es cien L. A dos coma cinco L/F, manteniendo esos activos locales y la deuda contractual en F, ésta equivale a doscientas cincuenta L y el patrimonio baja a cincuenta L. No ha recibido un préstamo nuevo. Su obligación extranjera sigue siendo cien F; cambió el equivalente local.

Figura 192.1 — El principal no cambia de moneda por convertirlo

Dos balances de una empresa con activos locales de trescientas unidades y deuda de cien unidades extranjeras. Al pasar la cotización de dos a dos coma cinco locales por extranjera, la deuda local sube de doscientas a doscientas cincuenta y el patrimonio baja de cien a cincuenta.

La empresa conserva una deuda de cien F, pero necesita más L para obtenerlas. Bajo los supuestos del ejemplo, la depreciación reduce su patrimonio local sin préstamo nuevo; ingresos en F o coberturas modificarían la exposición.

Si la empresa tuviera un derecho de cobro de cien F en la misma fecha, podría compensar parte de la exposición de moneda. Aun así, habría que comprobar que el cobro se realiza, que no está comprometido y que los plazos coinciden. «Cobertura natural» describe una correspondencia económica; no elimina impago, diferencias temporales ni otros costes. Los contratos de cobertura, tratados en el capítulo 193, también añaden condiciones y contrapartes.

Una restricción exterior puede manifestarse aunque existan recursos productivos sin usar. Una fábrica necesita un insumo importado y no dispone de financiación o divisa accesible en la fecha de pago. Emitir ingresos locales o reducir el tipo doméstico no garantiza que el vendedor extranjero acepte esas condiciones. La restricción se refiere a un pago y una relación concreta, no a una prohibición física de producir cualquier bien. Sustitución, financiación o ajuste pueden cambiarla, con tiempos y costes propios.

192.5. Ajustes cambiarios y distribución de efectos#

Una depreciación modifica precios relativos a través de contratos. La explicación del Banco de la Reserva de Australia sobre cambio y economía distingue efectos en precios, volúmenes e ingresos. Trasladar una variación de cambio al precio final depende de moneda de facturación, márgenes y decisiones. Tampoco garantiza que compradores y productores puedan adaptar cantidades inmediatamente.

Ejemplo construido. Un importador debe pagar diez F por un repuesto. A dos L/F, su coste de compra es veinte L; a dos coma cinco, veinticinco L. Si conserva un precio de venta de treinta L y se omiten otros costes, su diferencia entre venta y compra baja de diez a cinco L. Si sube el precio a treinta y cinco, conserva esa diferencia, pero puede perder ventas. El cambio no determina por sí solo cuál de esas respuestas ocurre.

Ejemplo construido. Un exportador vende una pieza a precio fijo de veinte L. El cliente extranjero paga diez F al tipo inicial y ocho F al nuevo: puede resultarle más atractiva. Si, en cambio, el contrato fija diez F, el precio extranjero no baja y el ingreso local del exportador pasa de veinte a veinticinco L. La moneda del contrato altera el canal inmediato. Si producir exige el repuesto de diez F del ejemplo anterior, también se encarece ese coste local; aumentar ingreso bruto no demuestra aumentar margen.

La respuesta de volúmenes necesita demanda, capacidad y alternativas. Un comprador puede no sustituir combustible fácilmente, aunque aumente su precio. Un productor puede tardar en ampliar instalaciones. Por eso el valor de importaciones puede aumentar antes de que disminuya su cantidad. Una trayectoria inicial adversa seguida de mejora comercial es posible, pero no constituye una forma obligatoria para todo episodio de depreciación.

Los precios internos importan para la comparación real. Ejemplo construido. Un producto local vale cien L y uno extranjero comparable cincuenta F. A dos L/F, ambos cuestan cien L. A dos coma cinco, el extranjero cuesta ciento veinticinco L. Si el local mantiene cien, se abarata relativamente; si también sube a ciento veinticinco, la diferencia desaparece en esta comparación. El cambio nominal aislado no proporciona toda la relación de competitividad, y comparar dos productos no construye un índice completo de precios.

Los efectos distributivos cruzan sectores y contratos. Un hogar con ingreso local y compras importadas puede perder poder adquisitivo; uno que cobra remesas en F recibe más L por la misma remesa antes de costes. Un deudor en F y un titular de activos en F pueden experimentar cambios patrimoniales opuestos. Incluso dentro de un sector exportador, dependencia de insumos, deuda y poder para fijar precios producen exposiciones diferentes.

El ajuste exterior puede combinar precios, gasto, financiación y producción. Reducir importaciones por falta de crédito no equivale a sustituirlas con producción local eficiente. Un superávit surgido durante una caída intensa de consumo tampoco demuestra por sí solo bienestar creciente. Para valorar el resultado deben observarse ingresos, empleo, disponibilidad de bienes, riesgos y distribución, además del saldo exterior.

Una cotización resume un intercambio entre monedas. Su interpretación requiere ampliar la mirada a las relaciones que convierte: precios de mercancías, derechos de cobro, deudas y plazos. Esa ampliación explica por qué un movimiento puede mejorar una posición comercial y deteriorar una financiera, o modificar un patrimonio sin generar un ingreso nuevo. La cuenta agregada ayuda a ordenar relaciones; su desglose permite comprender quién puede responder y qué coste afronta.

Preguntas de transferencia#

¿Si F pasa de costar dos L a dos coma cinco L, L pierde exactamente el 25 % de su valor?#

Mostrar respuesta razonada

La cotización L/F aumenta el 25 %. La cotización inversa baja de 0,5 a 0,4 F/L, una caída del 20 % respecto del valor inicial de L. Para formular la variación hay que indicar sentido y denominador. Usar el mismo porcentaje con signo opuesto para el recíproco produce una comparación incorrecta.

¿Una cuenta corriente de menos veinte exige un préstamo exterior nuevo de veinte?#

Mostrar respuesta razonada

No. Con capital cero, podría corresponder a adquisición de activos de cinco y asunción de pasivos de veinticinco, o a reducción de activos de veinte sin nuevos pasivos. Además, los pasivos pueden ser participaciones y no sólo deuda. La identidad organiza contrapartidas; el instrumento y la causa requieren información adicional.

¿Una depreciación crea la pérdida de cincuenta L del ejemplo mediante una salida de caja?#

Mostrar respuesta razonada

No hay pago ni préstamo nuevo en esos dos estados. La deuda permanece en cien F, pero su equivalente local aumenta de doscientas a doscientas cincuenta L. Manteniendo activos de trescientas L, disminuye el patrimonio calculado. La futura obligación de pago puede requerir más L, pero la revalorización y ese pago son acontecimientos distintos.

¿Por qué un exportador puede obtener más ingresos locales y no aumentar su margen?#

Mostrar respuesta razonada

Si cobra un precio fijo en F, la depreciación aumenta su equivalente en L. Pero sus insumos o deuda también pueden estar fijados en F. En el caso de diez F de ingresos y diez F de compra, ambos equivalentes suben de veinte a veinticinco L: esa diferencia no mejora. Deben conocerse costes, cantidades y contratos antes de inferir beneficio a partir del ingreso bruto.

Fuentes y lecturas del capítulo#

Bibliografía de la parte XVIII · Bibliografía general

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