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PARTE VI · La Tierra como sistema

54

Cambio climático: evidencia, atribución y consecuencias

observar el cambio, identificar sus causas y razonar sobre el riesgo

Capítulo 54 · 81 capítulos publicados

En este capítulo

La física permite anticipar que modificar la composición de la atmósfera altera el balance energético. Pero saber que un mecanismo existe no basta para afirmar cuánto ha cambiado el clima real, qué lo causó o qué consecuencias produjo. Esas conclusiones requieren mediciones independientes, comparaciones históricas, modelos contrastados y métodos que intenten separar explicaciones rivales.

Este capítulo sigue esa cadena. Primero examina qué observamos y cómo sabemos que las series son comparables. Después conecta emisiones, concentraciones y ciclo del carbono; distingue detección de atribución; y explica por qué un escenario no es una predicción. Finalmente pasa del cambio físico al riesgo, donde importan tanto el peligro climático como la exposición y la vulnerabilidad de personas y ecosistemas.

El capítulo 53 presentó balances, variabilidad y retroalimentaciones. Aquí se aplican a la evidencia contemporánea. El capítulo 55 amplía la mirada hacia la historia ambiental del planeta y los archivos que permiten reconstruirla. Esta separación evita dos atajos: deducir toda consecuencia social de una temperatura global y reducir una evaluación causal a una sola gráfica ascendente.

54.1. Qué muestran las distintas series de observación#

La temperatura media global es una construcción estadística, no la lectura de un termómetro gigante. Se combinan estaciones terrestres, mediciones sobre el océano, boyas y barcos; se corrigen cambios conocidos de instrumentos y horarios; se ponderan áreas; y se estima la incertidumbre donde la cobertura es escasa. Distintos equipos toman decisiones metodológicas diferentes. Que sus resultados no sean idénticos es esperable; que muestren una evolución de largo plazo semejante es una prueba de robustez.

Una serie útil debe conservar la homogeneidad: un salto por mover una estación, cambiar el abrigo del sensor o modificar la ruta de los barcos no debe confundirse con clima. Las correcciones no se eligen para producir una tendencia deseada. Se apoyan en metadatos, estaciones vecinas, experimentos instrumentales y comparaciones entre métodos; además se publican para que otros equipos puedan reconstruir o cuestionar el resultado. Los datos sin ajustar no son automáticamente más puros: pueden mezclar señal física con cambios en la forma de observar.

La evidencia tampoco depende sólo de la temperatura del aire. El océano acumula energía, el nivel medio del mar aumenta, glaciares pierden masa, la extensión y el grosor del hielo cambian, las estaciones biológicas se desplazan y numerosos extremos muestran cambios coherentes con una atmósfera más cálida. Algunas variables responden con retraso y otras tienen gran variabilidad anual. La fuerza del diagnóstico reside en que mediciones realizadas con instrumentos, instituciones y errores distintos encajan en una explicación física común.

La Organización Meteorológica Mundial estimó que 2025 fue el segundo o tercer año más cálido del registro, alrededor de 1,43 ± 0,13 °C por encima de 1850–1900, y que 2015–2025 fueron los once años más cálidos observados hasta entonces. Un año alrededor o por encima de 1,5 °C no significa por sí solo que se haya rebasado de manera permanente un nivel de calentamiento definido mediante promedios de largo plazo: variabilidad interanual y tendencia no son la misma magnitud. (OMM, State of the Global Climate 2025)

Figura 54.1 — El diagnóstico no descansa en una sola serie

Composición editorial con un planeta central rodeado por observaciones de temperatura, contenido de calor oceánico, hielo, nivel del mar, composición atmosférica y satélites

Temperatura, océano, hielo, nivel del mar y composición atmosférica se observan con redes parcialmente independientes. La ilustración muestra convergencia conceptual, no el tamaño cuantitativo de cada cambio. La concordancia aumenta confianza; las discrepancias ayudan a localizar cobertura insuficiente, sesgos o procesos todavía mal representados.

Tabla 54.1 — Qué aporta cada línea de evidencia y qué no resuelve sola

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Tabla 54.1 — Qué aporta cada línea de evidencia y qué no resuelve sola
Indicador Qué mide Fortaleza Límite de una lectura aislada
Temperatura superficial Cambio del aire cercano al suelo y la superficie marina Series largas y amplia cobertura Depende de referencia, cobertura y método de agregación
Contenido de calor oceánico Energía almacenada a distintas profundidades Sigue la mayor reserva del desequilibrio energético La cobertura profunda y anterior a redes modernas es menor
Nivel medio del mar Expansión térmica y cambios de masa, entre otros procesos Integra varias respuestas del sistema No equivale al nivel relativo de una costa concreta
Glaciares y mantos de hielo Cambios de masa, área, altura o velocidad Respuesta física visible y medible por métodos distintos Cada región responde también a precipitación y dinámica local
Extremos Cambios en frecuencia o intensidad de eventos definidos Conecta clima con impactos próximos Los eventos raros exigen series, definiciones y métodos específicos

Idea clave. Ningún indicador es perfecto ni intercambiable con otro. La conclusión fuerte aparece cuando las incertidumbres conocidas no explican a la vez el calentamiento del aire, la ganancia de calor oceánica, la pérdida de hielo y el ascenso del mar.

54.2. Gases de efecto invernadero y ciclo del carbono#

Una emisión es un flujo: masa liberada por unidad de tiempo. Una concentración describe cuánto gas hay en una mezcla atmosférica. No son sinónimos. Si se vierte agua en una bañera más deprisa de lo que sale, el nivel sube; si se reduce el grifo pero todavía entra más de lo que drena, el nivel continúa subiendo, aunque más lentamente. De forma análoga, estabilizar la concentración de dióxido de carbono exige que las adiciones netas se aproximen a las retiradas, no sólo que las emisiones crezcan más despacio.

El carbono circula de manera natural entre atmósfera, océano, suelos, rocas y seres vivos. La fotosíntesis retira CO₂; respiración, descomposición, incendios y océano lo intercambian en ambos sentidos. Esos grandes flujos naturales estaban aproximadamente compensados antes de la perturbación industrial a escala relevante para la tendencia moderna. La combustión de carbono fósil y la producción de cemento trasladan carbono almacenado durante millones de años; los cambios de uso del suelo alteran reservas y flujos biológicos.

Océano y tierra absorben en conjunto una fracción importante de las emisiones humanas de CO₂, pero no todo ni una proporción fija cada año. Sequías, incendios, temperatura, circulación oceánica, nutrientes y cambios de uso del suelo modifican los sumideros, reservorios o procesos que retiran de la atmósfera más carbono del que devuelven durante el intervalo considerado. El aumento atmosférico observado es compatible con el balance entre emisiones estimadas y absorciones; las proporciones isotópicas del carbono y la disminución de oxígeno asociada a la combustión aportan huellas adicionales del origen fósil. (IPCC, The Global Carbon Cycle)

Metano y óxido nitroso tienen fuentes, vidas atmosféricas y mecanismos distintos. Compararlos mediante «CO₂ equivalente» —una conversión del efecto de distintos gases a una cantidad comparable de CO₂ según una métrica— requiere elegir un horizonte temporal; esa conversión sirve para determinadas decisiones, pero no vuelve idénticos los gases. Reducir metano puede influir con rapidez en el ritmo de calentamiento por su vida relativamente corta. El CO₂, en cambio, vincula estrechamente el calentamiento de largo plazo con las emisiones acumuladas.

El Global Carbon Budget 2025 combina inventarios, observaciones y modelos para cerrar el presupuesto mundial. Sus autores logran un balance medio cercano al cierre para 1959–2024, pero señalan incertidumbres persistentes en emisiones por cambio de uso del suelo y en la magnitud regional de sumideros terrestres y oceánicos. Un presupuesto no es una contabilidad exacta por decreto: es una síntesis actualizable cuyos desajustes también contienen información. (Friedlingstein et al., Global Carbon Budget 2025)

Idea clave. Las emisiones son flujos y la concentración es una existencia acumulada; los sumideros naturales reducen la fracción que permanece en el aire, pero no cancelan automáticamente las emisiones humanas.

54.3. Detección del cambio y atribución de sus causas#

Detectar significa mostrar que un cambio observado es improbable bajo una descripción adecuada de la variabilidad interna. Atribuir exige estimar cuánto contribuyeron causas definidas y con qué incertidumbre. Puede detectarse un cambio sin atribuirlo todavía con precisión, y atribuir una fracción no implica explicar cada fluctuación anual.

La atribución combina mecanismos físicos, observaciones y simulaciones. Los modelos se ejecutan con distintos conjuntos de forzamientos, perturbaciones externas del balance energético: naturales —como variaciones solares y aerosoles volcánicos—, humanos —gases de efecto invernadero, aerosoles y cambios de superficie—, o ambos. Se comparan magnitud, evolución temporal y huellas espaciales y verticales, patrones de cambio esperados entre regiones y alturas, no sólo una media. Entre las huellas pertinentes están el calentamiento de la troposfera, la capa atmosférica inferior, y el enfriamiento de la estratosfera, la capa estable situada encima. El aumento de CO₂ contribuye a ese contraste; en la estratosfera baja, el agotamiento antropogénico de ozono fue además el principal motor del enfriamiento entre 1979 y mediados de la década de 1990. La distribución geográfica observada tampoco coincide con la respuesta esperada a un aumento solar.

Figura 54.2 — Atribuir es comparar huellas y explicaciones rivales

Tres columnas conceptuales de patrones planetarios y capas atmosféricas que representan observaciones, respuesta a causas naturales y respuesta conjunta a causas humanas y naturales

De izquierda a derecha, las columnas simbolizan causas naturales solas, observaciones y causas humanas más naturales. Los colores no son datos ni una escala de temperatura. En un estudio real se usan conjuntos de simulaciones, covariación espacial, evolución temporal e incertidumbres; la semejanza visual por sí sola no atribuye nada.

Las explicaciones naturales no se omiten: se prueban. Las erupciones grandes dejan enfriamientos transitorios reconocibles; la actividad solar se mide y no presenta la combinación de magnitud, duración y huella necesaria para explicar el calentamiento observado. La variabilidad interna redistribuye energía y modula años o décadas, pero no reproduce por sí sola el conjunto de cambios del sistema energético. Para 2010–2019 respecto de 1850–1900, el IPCC estimó una contribución humana total de 1,07 °C —rango probable de 0,8 a 1,3 °C— frente a un calentamiento observado de 1,06 °C —0,88 a 1,21 °C—. El calentamiento por gases de efecto invernadero fue parcialmente compensado por otros forzamientos humanos, sobre todo aerosoles. Por eso concluyó que la influencia humana causó inequívocamente el calentamiento global. (IPCC, AR6 WGI, Summary for Policymakers)

La atribución de eventos formula otra pregunta: cuánto cambió una influencia humana la probabilidad o intensidad de una clase de evento. Se comparan mundos simulados con el forzamiento observado y mundos contrafactuales sin la contribución humana estimada, manteniendo una definición previa del evento. El resultado puede expresarse como razón de probabilidades o cambio de intensidad. No se pregunta si el cambio climático «fabricó» cada tormenta desde cero, sino si alteró las condiciones de fondo y las probabilidades. La calidad depende del fenómeno, la región, los datos y la capacidad del modelo; no todos los eventos admiten la misma confianza.

Idea clave. Atribuir no consiste en encontrar una curva parecida: exige que magnitud, tiempo, geografía y estructura vertical concuerden y que las explicaciones alternativas no reproduzcan conjuntamente las observaciones.

54.4. Presupuestos de carbono, escenarios y límites de proyección#

El calentamiento debido al CO₂ se relaciona aproximadamente con las emisiones acumuladas. Esa relación permite construir un presupuesto de carbono restante: la cantidad acumulada compatible con mantener el calentamiento por debajo de un nivel con una probabilidad elegida. No es un depósito físico ni una cifra eterna. Cambia con la fecha inicial, las emisiones ocurridas, la definición de temperatura, la probabilidad exigida, la respuesta de otros gases y nuevas estimaciones científicas.

Una forma esquemática de expresarlo es:

Brestante≈ΔTpermitidoTCRE−Eajustes

ΔTpermitido es el calentamiento adicional compatible con el objetivo; TCRE es la respuesta climática transitoria a las emisiones acumuladas de CO₂, es decir, cuántos grados de calentamiento corresponden a una cantidad acumulada; y Eajustes reúne correcciones por calentamiento histórico, gases distintos del CO₂, retroalimentaciones no representadas y decisiones metodológicas. Dividir un presupuesto por las emisiones de un año ofrece una intuición temporal sólo si se declara que las emisiones futuras no permanecerán constantes.

Como ejemplo puramente ilustrativo, si quedaran 0,2 °C de calentamiento permitido y la TCRE elegida fuese 0,45 °C por cada 1 000 gigatoneladas de CO₂, el primer término daría unas 440 gigatoneladas antes de aplicar ajustes. No es una estimación del presupuesto vigente: muestra por qué menos margen térmico implica menos emisiones acumuladas compatibles.

Un escenario es una trayectoria condicional de emisiones, uso del suelo, tecnología y otros factores. No lleva asignada automáticamente una probabilidad y no afirma «esto ocurrirá». Permite preguntar qué respuesta produciría un conjunto coherente de supuestos. Una proyección conserva esa condición: si sigue la trayectoria, el modelo estima cierto rango. Un pronóstico intenta anticipar el resultado más probable bajo información actual. Confundirlos convierte una herramienta comparativa en profecía.

Los escenarios tampoco abarcan cada sorpresa social o física. Modelos distintos comparten componentes, algunos procesos se representan de forma aproximada y decisiones futuras no son aleatorias como el tiempo meteorológico. Para comparar cifras hay que comprobar referencia, horizonte, conjunto de modelos, tratamiento de aerosoles y gases, nivel de calentamiento y rango de incertidumbre. La precisión aparente de un decimal no elimina la dependencia de supuestos.

Idea clave. Un presupuesto traduce un objetivo térmico a emisiones acumuladas bajo supuestos explícitos; un escenario explora condiciones y una proyección expresa el resultado condicional, no el futuro decretado.

54.5. Cambios regionales, extremos y riesgos para ecosistemas y sociedades#

Una media global no se reparte uniformemente. La tierra suele calentarse más que el océano; el Ártico, más que el promedio global; lluvia, sequía y circulación cambian con patrones regionales. Para muchos extremos de calor la señal es clara y generalizada. Desde mediados del siglo XX, la frecuencia y la intensidad de la precipitación fuerte aumentaron en la mayoría de las regiones terrestres con cobertura suficiente —confianza alta—, y la influencia humana es probablemente el principal impulsor a escala global. Esto no atribuye por sí solo una inundación concreta: la disponibilidad de humedad, la dinámica, el terreno y la exposición controlan cada episodio. Las sequías requieren especificar si se habla de lluvia, humedad del suelo, caudal o demanda evaporativa: sus tendencias difieren entre regiones y definiciones.

El peligro es un proceso físico con potencial de daño. La exposición describe qué personas, especies, infraestructuras o actividades están en su alcance. La vulnerabilidad recoge susceptibilidad y capacidad limitada para anticipar, resistir y recuperarse. El riesgo emerge de su interacción. Una ola de calor de igual intensidad puede producir consecuencias muy diferentes según vivienda, edad, salud, vegetación urbana, trabajo al aire libre, electricidad y acceso a cuidados.

Figura 54.3 — El riesgo climático se construye en la intersección

Diagrama de Venn geométrico: peligro, exposición y vulnerabilidad se superponen en el riesgo; a los lados aparecen reducción de emisiones y medidas de adaptación

El ámbito superior representa peligro; el inferior izquierdo, exposición; y el inferior derecho, vulnerabilidad. En la intersección aparecen impactos potenciales. La trayectoria de la izquierda alude a mitigación del cambio físico futuro; la derecha, a adaptación mediante sombra, drenaje, infraestructura y alerta. La composición es conceptual y no asigna pesos cuantitativos.

Los riesgos pueden ser compuestos: calor y sequía coinciden, o marejada, marea y lluvia elevan juntas el agua costera. También pueden ser en cascada: una inundación interrumpe electricidad, comunicaciones, hospitales y cadenas de suministro fuera del área anegada. Ecosistemas degradados y desigualdades sociales preexistentes amplifican daños. Por eso atribuir un cambio físico no equivale a atribuir automáticamente toda pérdida económica; también deben examinarse exposición, vulnerabilidad, protección, desarrollo y precios.

Hay impactos graduales y umbrales. Algunas especies pueden desplazarse o ajustar su calendario; otras quedan limitadas por fragmentación, velocidad del cambio o pérdida del hábitat. Una infraestructura puede tolerar crecidas hasta que una combinación supera su diseño. Cada incremento de calentamiento aumenta múltiples riesgos, pero no mediante una única función suave ni con idéntica confianza en todo lugar. (IPCC, Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability)

54.6. Mitigación y adaptación como problemas distintos#

La mitigación reduce emisiones o aumenta retiradas para limitar la magnitud del cambio climático futuro. La adaptación ajusta sistemas humanos o ecológicos al clima observado o esperado para reducir daño o aprovechar oportunidades. Sustituir una por otra falla: sin mitigación, algunos peligros crecen hasta superar opciones de adaptación; sin adaptación, incluso una mitigación intensa no elimina cambios ya presentes ni la variabilidad natural.

Mitigar exige evaluar sistemas completos. Electrificar un vehículo desplaza emisiones del tubo de escape al sistema eléctrico y a la fabricación; su beneficio depende de la mezcla energética, el uso, los materiales y la alternativa de transporte. Retirar CO₂ puede complementar reducciones difíciles, pero enfrenta límites de energía, tierra, permanencia, coste y escala. Una promesa de «cero neto» carece de contenido sin alcance, fecha, trayectoria, gases incluidos, tratamiento de compensaciones y verificación.

Adaptar también crea compensaciones. Una defensa costera puede proteger un barrio y trasladar erosión o inundación; el aire acondicionado reduce exposición al calor pero puede aumentar demanda eléctrica y dejar fuera a quien no puede pagarlo; regar alivia sequía agrícola mientras agota un acuífero. La mala adaptación reduce un riesgo inmediato a costa de crear vulnerabilidad futura o transferirla a otros. Las opciones deben medirse por eficacia, distribución de beneficios, mantenimiento, flexibilidad y desempeño bajo varios futuros.

Existen límites blandos, que podrían superarse con dinero, tecnología, conocimiento o instituciones, y límites duros, donde ninguna acción adaptativa puede evitar riesgos intolerables. Estos últimos se asocian ampliamente con sistemas naturales y también pueden aparecer en sistemas humanos y lugares específicos. Adaptación no significa ausencia de pérdidas y daños residuales. Justicia importa porque contribuciones históricas, exposición, capacidad de respuesta y voz política están distribuidas de forma desigual.

Tabla 54.2 — Dos estrategias complementarias, preguntas diferentes

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Tabla 54.2 — Dos estrategias complementarias, preguntas diferentes
Dimensión Mitigación Adaptación
Pregunta principal ¿Cómo limitar el cambio climático futuro? ¿Cómo reducir daño bajo el clima presente y esperado?
Objetivo directo Emisiones, concentraciones o retiradas netas Peligro local, exposición, vulnerabilidad y capacidad de respuesta
Escala del beneficio Predominantemente global y acumulativa A menudo local o regional, aunque puede propagarse
Ejemplos Eficiencia, energía de bajas emisiones, cambios de demanda, protección y recuperación de reservorios de carbono Alertas, sombra urbana, drenaje, cultivos adecuados, códigos de construcción, restauración protectora
Riesgo de diseño Desplazar emisiones, depender de retiradas inciertas o crear otros daños Bloquear soluciones futuras, transferir riesgo o excluir a grupos vulnerables
Criterio de evaluación Emisiones de ciclo de vida, permanencia, escala y velocidad Eficacia, equidad, robustez, mantenimiento y límites

54.7. Evaluaciones del IPCC, incertidumbre y actualización de la evidencia#

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático no realiza toda la investigación que evalúa ni dicta políticas. Equipos amplios de autores sintetizan literatura revisada, reciben varias rondas de comentarios y documentan respuestas. Los resúmenes para responsables de políticas se aprueban línea por línea por los gobiernos junto con científicos, pero deben mantenerse consistentes con los capítulos subyacentes. El resultado es una evaluación, no una encuesta de opiniones ni una autoridad infalible.

Su lenguaje separa confianza y probabilidad. La confianza combina solidez de la evidencia y grado de acuerdo; expresiones probabilísticas como «probable» se asocian a intervalos calibrados. «Confianza baja» no significa que una afirmación sea falsa: señala evidencia limitada, desacuerdo o ambas cosas. Tampoco toda frase recibe un nivel, en especial las definiciones o hechos directos. Traducir «muy probable» como «seguro» elimina información; presentar cualquier incertidumbre como ignorancia total comete el error opuesto.

Las evaluaciones tienen fecha de corte. El Sexto Informe se completó entre 2021 y 2023 y sigue siendo la evaluación integral más reciente en septiembre de 2026; el IPCC se encuentra en su séptimo ciclo. Informes anuales como el de la OMM actualizan indicadores, y trabajos como el presupuesto global de carbono actualizan flujos y métodos, pero no reemplazan por sí solos una evaluación completa. Una cifra nueva puede revisar un componente sin derribar la estructura causal establecida por múltiples líneas de evidencia. (IPCC, Synthesis Report)

Leer críticamente exige preguntar: ¿qué variable y referencia se usan?, ¿qué periodo y región?, ¿es observación, reconstrucción, atribución o proyección?, ¿qué incertidumbre se cuantificó?, ¿qué supuestos sociales contiene el escenario?, ¿se habla de peligro o de riesgo? Esas preguntas permiten corregir tanto la exageración como la falsa tranquilidad.

Preguntas de transferencia#

Un año por encima de 1,5 °C#

Ejemplo construido. Un titular afirma que un año con anomalía global superior a 1,5 °C demuestra que un umbral de largo plazo fue rebasado de forma permanente. ¿Qué debe comprobarse?

Mostrar respuesta razonada

Deben distinguirse una anomalía anual —la diferencia respecto de un periodo de referencia—, modulada por variabilidad interna, y un nivel de calentamiento definido sobre un periodo prolongado. También hay que revisar conjunto de datos, referencia preindustrial —aquí, 1850–1900— e incertidumbre. El año aporta evidencia de una tendencia alta y de impactos reales, pero no transforma por sí solo una definición climática multianual en un estado permanente.

Emisiones estables y concentración#

Ejemplo construido. Las emisiones anuales de CO₂ dejan de crecer, así que se concluye que la concentración atmosférica dejará de aumentar inmediatamente. ¿Es correcto?

Mostrar respuesta razonada

No necesariamente. Emisiones estables siguen siendo una entrada. Si superan la absorción neta de océano y tierra, la concentración continúa aumentando. Hay que comparar flujos de fuentes y sumideros y no confundir dejar de acelerar con detener la acumulación.

Un modelo falla en una región#

Ejemplo construido. Un modelo reproduce mal la lluvia de una cuenca; se usa ese fallo para negar toda atribución del calentamiento global. ¿Qué salto lógico aparece?

Mostrar respuesta razonada

Se extrapola el desempeño de una variable regional a un problema diferente apoyado en conjuntos de modelos, balances energéticos y huellas observadas. El sesgo regional sí debe limitar usos locales del modelo y puede revelar procesos deficientes, pero no invalida automáticamente evidencia independiente. La crítica correcta especifica qué mecanismo y qué inferencia quedan afectados.

Una obra de adaptación protege el centro#

Ejemplo construido. Un dique reduce inundaciones en el centro urbano y se declara que el riesgo regional quedó resuelto. ¿Qué falta evaluar?

Mostrar respuesta razonada

Deben examinarse cambios del peligro y del flujo del agua, mantenimiento, eventos que superen el diseño, exposición futura y posible transferencia del riesgo a barrios o humedales. También importa quién recibe protección y quién asume costes. Una intervención puede reducir riesgo sin eliminarlo y puede convertirse en mala adaptación si bloquea alternativas o agrava vulnerabilidades ajenas.

Fuentes y lecturas del capítulo#

Intergovernmental Panel on Climate Change. Climate Change 2021: The Physical Science Basis, capítulos 2, 3, 5, 10 y resumen para responsables de políticas. Observaciones, ciclo del carbono, detección, atribución y cambios regionales. (informe WGI; capítulo 3; capítulo 5; capítulo 10)

Intergovernmental Panel on Climate Change. Climate Change 2022: Impacts, Adaptation and Vulnerability y Climate Change 2023: Synthesis Report. Riesgo, impactos, límites de adaptación, mitigación y lenguaje calibrado de evaluación. (WGII; síntesis)

World Meteorological Organization. State of the Global Climate 2025. Actualización anual de temperatura, desequilibrio energético, océano, nivel del mar, hielo y gases de efecto invernadero. (wmo.int)

Friedlingstein, P., et al. (2026). Global Carbon Budget 2025. Earth System Science Data, 18, 3211–3288. Métodos, datos e incertidumbres del balance global de carbono hasta 2024. (artículo; DOI)

Bibliografía de la parte VI · Bibliografía general

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