PARTE V · Astronomía y cosmología
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Estrellas compactas y agujeros negros
Materia densa, horizontes y señales de gravedad intensa
En este capítulo
Una masa comparable a la de una estrella puede quedar concentrada en un volumen del tamaño de un planeta o en otro mucho menor. El resultado no es simplemente una estrella corriente reducida a escala. Cambia la relación entre presión y densidad, la gravedad se vuelve más intensa cerca del objeto y las señales se producen en condiciones donde intervienen conjuntamente mecánica cuántica y relatividad.
Las enanas blancas, las estrellas de neutrones y los agujeros negros no se distinguen sólo por ser cada vez más densos. Los dos primeros poseen materia que puede mantener una configuración con superficie; el tercero se define por una frontera causal, el horizonte de sucesos. Comprenderlos exige separar qué sostiene la materia, qué delimita el espacio-tiempo y qué parte del sistema consigue producir las señales que observamos.
42.1. Compactación: importa la masa y también dónde está#
La gravedad exterior de un objeto aproximadamente esférico depende de su masa total, pero las condiciones próximas a su superficie dependen de su radio. Concentrar una misma masa permite aproximarse mucho más a ella. Por eso dos cuerpos de igual masa pueden tener efectos semejantes a gran distancia y entornos inmediatos radicalmente diferentes.
Una forma útil de cuantificar esa diferencia es la compactación:
Para una enana blanca, un radio de miles de kilómetros contiene una masa comparable a una fracción importante de la solar. Una estrella de neutrones concentra una masa estelar en un radio del orden de una decena de kilómetros. Son órdenes de magnitud, no valores universales; la relación entre masa y radio es precisamente una propiedad que se busca medir. (Chandra X-ray Center / NASA, White Dwarfs & Planetary Nebulas) (Thomas E. Riley y colaboradores, 2021, A NICER View of the Massive Pulsar PSR J0740+6620 Informed by Radio Timing and XMM-Newton Spectroscopy)
Ejemplo construido. Una esfera idealizada de 1,4 masas solares y 12 kilómetros de radio tendría una densidad media cercana a
Tampoco una gran densidad media basta para definir un agujero negro. Su horizonte crece con la masa y las comparaciones de masa dividida por un volumen construido con ese radio pueden dar valores muy distintos para agujeros negros pequeños y supermasivos. Esa «densidad media» no es una medición de materia uniformemente repartida dentro de una esfera ordinaria.

Clave de lectura. Las masas de referencia no son idénticas y los valores sólo fijan órdenes de magnitud. El radio del horizonte no describe una superficie material ni una densidad local uniforme.
42.2. Una enana blanca no necesita calor para todo su soporte#
Cuando la evolución deja un núcleo compacto sin fusión central sostenida, surge una pregunta que el modelo de gas caliente no responde por sí solo: si el objeto se enfría, ¿por qué no continúa contrayéndose indefinidamente? La respuesta principal en una enana blanca está en el comportamiento cuántico de los electrones.
Los electrones pertenecen a una clase de partículas que no pueden compartir un mismo estado cuántico completo. Al comprimir muchos en un volumen pequeño, no es posible colocarlos a todos en los estados de menor energía. El conjunto debe ocupar estados con cantidades de movimiento mayores. La resistencia resultante a una compresión adicional produce presión de degeneración electrónica. (Chandra X-ray Center / NASA, White Dwarfs & Planetary Nebulas)
No se trata simplemente de repulsión eléctrica entre electrones ni de pequeños cuerpos que chocan porque están muy calientes. La presión persiste incluso en el límite idealizado de temperatura muy baja. La materia puede, por tanto, perder energía térmica sin perder inmediatamente el principal mecanismo que la sostiene.
Una consecuencia poco intuitiva es que, dentro de un régimen apropiado de modelos de enanas blancas, aumentar la masa reduce el radio: la gravedad adicional comprime más el material. Este comportamiento no debe extenderse sin condiciones a cualquier objeto ni interpretarse como una ley exacta independiente de composición, temperatura y rotación.
La relatividad limita cuánto soporte puede proporcionar la degeneración electrónica. Para composiciones habituales y el modelo idealizado de una enana blanca fría y no rotante, aparece una masa máxima del orden de 1,4 masas solares, el límite de Chandrasekhar. Es una frontera del soporte de ese modelo, no una garantía de que todos los objetos reales lleguen exactamente a ella antes de cambiar de estado. (Chandra X-ray Center / NASA, White Dwarfs & Planetary Nebulas)
Una enana blanca en una binaria puede ganar materia y sufrir fenómenos adicionales. Una nova implica una inestabilidad en material acumulado cerca de la superficie y puede dejar intacta gran parte del remanente; una supernova termonuclear afecta de otra manera al objeto. El capítulo 41 explicó por qué no deben fundirse ambos procesos con el colapso de una estrella masiva.
42.3. Una estrella de neutrones no es un átomo gigantesco#
Cuando la compresión alcanza condiciones mucho más extremas, el modelo de núcleos separados inmersos en electrones no describe todo el interior. Las transformaciones entre protones, electrones y neutrones favorecen materia rica en neutrones. El resultado puede conservar una corteza y regiones internas cuya composición cambia con la profundidad.
La imagen de un «núcleo atómico del tamaño de una ciudad» sirve para indicar una densidad extraordinaria, pero falla como descripción literal. Una estrella de neutrones está confinada globalmente por gravedad, no sólo por la interacción fuerte que une un núcleo. Tampoco es una esfera uniforme de neutrones sin otras partículas ni diferencias de fase.
Para calcular su estructura hace falta una ecuación de estado: una relación entre presión, densidad, composición y condiciones térmicas. Las interacciones entre partículas a esas densidades importan tanto como las restricciones cuánticas. Diferentes modelos de materia profunda predicen radios, deformaciones y masas máximas diferentes.
Las mediciones de masa permiten excluir modelos incapaces de sostener los objetos observados. Demorest y colaboradores presentaron en 2010 una estrella de neutrones cercana a dos masas solares mediante el retraso relativista de sus pulsos al propagarse por el campo gravitatorio de una compañera. La medida restringe la materia densa sin extraer una muestra del interior. (Paul B. Demorest y colaboradores, 2010, Shapiro delay measurement of a two solar mass neutron star)
Los perfiles de emisión de rayos X añaden información sobre tamaño y compactación. Si regiones calientes giran con la estrella, su brillo aparente varía; la curvatura de la luz modifica cuánto de la superficie resulta visible. El análisis de NICER de PSR J0740+6620 publicado en 2021 combinó esa señal con información de radio y rayos X para inferir propiedades del objeto. El radio depende también del modelo de emisión y de la geometría adoptada. (Thomas E. Riley y colaboradores, 2021, A NICER View of the Massive Pulsar PSR J0740+6620 Informed by Radio Timing and XMM-Newton Spectroscopy)
No se conoce una única composición profunda demostrada para todas las estrellas de neutrones. Estados superfluidos, partículas adicionales o transiciones de materia son posibilidades sometidas a restricciones. Presentarlas como capas ya fotografiadas confundiría un conjunto de hipótesis físicas con la estructura directamente observada.
42.4. Los pulsos revelan rotación, no necesariamente expansión#
Una señal periódica puede originarse aunque el objeto no se encienda y apague físicamente. Si la emisión se concentra en determinadas direcciones y la estrella gira, la línea de visión recibe esa radiación sólo en ciertas fases. Una estrella de neutrones detectada mediante pulsos se llama púlsar. La analogía con un faro ayuda a entender la geometría, pero no explica por sí sola cómo el plasma genera la emisión. (Chandra X-ray Center / NASA, Neutron Stars/X-ray Binaries)
El eje magnético puede diferir del eje de rotación. El campo organiza movimientos de partículas y la radiación producida en su entorno. No todos los haces atraviesan nuestra posición; por ello no detectar pulsos no demuestra que falte una estrella de neutrones. La orientación forma parte de la selección observacional.
En un púlsar alimentado por rotación, la energía emitida procede en buena parte de la reserva rotacional y el giro tiende a frenarse. Medir tiempos de llegada durante largos intervalos permite seguir ese cambio. Los pulsos también se retrasan por propagación a través del plasma interestelar y por efectos orbitales, de modo que un reloj preciso no elimina la necesidad de corregir el medio y el movimiento.
La acreción en una binaria proporciona otro motor. Material de la compañera puede ganar energía al caer y concentrarse hacia regiones cercanas a los polos magnéticos. La rotación modula entonces la emisión de esas zonas. Algunos sistemas reciben además cantidad de movimiento angular y aumentan su velocidad de giro: no toda estrella de neutrones rápida acaba de formarse.
Los magnetares son estrellas de neutrones cuya actividad está ligada a campos magnéticos especialmente intensos y a la evolución de su energía magnética. No son una especie separada por un material universalmente distinto ni deben identificarse con cualquier púlsar de periodo determinado. Rotación, enfriamiento, magnetismo y acreción pueden contribuir de manera diferente a lo que observamos.
42.5. Un horizonte es una frontera de comunicación#
La relatividad general admite configuraciones en las que una región no puede enviar señales luminosas al exterior lejano. La frontera de esa región es el horizonte de sucesos. El agujero negro no se define por ser oscuro en una fotografía, sino por esa estructura causal del espacio-tiempo. (NASA, Black Holes)
En el modelo más sencillo, esférico, sin rotación y sin carga eléctrica, el radio del horizonte es:
Puede obtenerse una expresión semejante igualando una velocidad de escape newtoniana a la velocidad de la luz. Esa coincidencia algebraica ofrece intuición sobre la escala, pero no constituye una explicación suficiente. En relatividad, la luz siempre se mueve localmente a
El horizonte no es una pared material. En el modelo clásico de un agujero negro suficientemente grande, cruzarlo no exige una singularidad local en las magnitudes físicas allí medidas. Los efectos de marea dependen de diferencias de gravedad entre puntos próximos y de la masa y posición consideradas; no existe una intensidad única que caracterice todo horizonte.
La descripción del tiempo necesita cuidado. Las señales emitidas por material que se aproxima al horizonte llegan cada vez más desplazadas al rojo y debilitadas para ciertos observadores lejanos. Una elección de coordenadas puede situar el cruce en un tiempo exterior que crece sin límite. Eso no significa que el tiempo propio de la materia deje de avanzar ni que todo observador deba describir el mismo «congelamiento».
La singularidad de algunas soluciones clásicas indica que la descripción alcanza una frontera de aplicabilidad. La evidencia del horizonte y del campo exterior no equivale a haber observado una densidad infinita en el centro. Una teoría completa de gravedad cuántica tendría que aclarar qué sustituye o interpreta esa extrapolación.
42.6. Los sistemas con agujeros negros pueden ser muy luminosos#
La oscuridad del horizonte no obliga a que su entorno sea oscuro. El gas que se aproxima puede formar un disco porque lleva cantidad de movimiento angular. Para avanzar hacia dentro necesita transferir parte de ella. Tensiones del plasma y procesos magnéticos facilitan ese transporte, mientras una parte de la energía disponible se transforma en calentamiento y radiación.
La acreción convierte energía gravitatoria en señales que pueden ser intensas sin que la materia atraviese todavía el horizonte. Un gas muy caliente emite en rayos X; otras regiones del flujo y su entorno contribuyen a distintas bandas. La luminosidad depende del suministro, del estado del plasma y de qué fracción de energía se radia, no sólo de la masa del agujero negro. (NASA, Black Holes)
Algunos sistemas lanzan chorros colimados de partículas y campo a velocidades relativistas. La energía puede proceder del flujo de acreción y de la rotación del agujero negro mediante interacción con campos exteriores. No son chorros expulsados desde dentro del horizonte. Dibujar una flecha que nazca en la singularidad y salga al espacio invierte el significado de la frontera causal.
La radiación ejerce fuerza sobre la materia que la dispersa o absorbe y puede dificultar parte del flujo entrante. Sin embargo, los balances sencillos de entrada y salida suponen geometrías y propiedades concretas. Un límite calculado para un flujo ideal es una referencia física, no una prohibición universal aplicable sin cambios a discos, chorros y medios opacos.
Un agujero negro sin abundante material próximo puede ser difícil de detectar electromagnéticamente. Su existencia puede revelarse por órbitas o por lentes gravitacionales, sin un disco brillante. También sería incorrecto tratarlo como una aspiradora que atrae de forma especial desde cualquier distancia: a igual masa y lejos de la región compacta, el campo puede aproximarse al de otros cuerpos.
La radiación de Hawking pertenece a un problema distinto: la predicción teórica de emisión asociada a campos cuánticos en un espacio-tiempo con agujero negro. No es la radiación térmica del disco ni luz clásica que consigue escapar desde dentro del horizonte. El trabajo original de Hawking formula esa predicción; las imágenes de acreción no constituyen una detección de ella. (Stephen W. Hawking, 1975, Particle creation by black holes)
42.7. Órbitas y anillos someten a prueba regiones diferentes#
Las órbitas estelares próximas al centro galáctico revelan una masa de millones de masas solares concentrada en una región pequeña. Medir posiciones en el cielo y velocidades radiales permite ajustar trayectorias y restringir cuánta masa puede estar distribuida fuera del objeto central. La conclusión no procede únicamente de que el centro resulte oscuro.
La estrella S2 proporciona además una prueba relativista. Su órbita no repite exactamente una elipse cerrada: cambia la orientación del punto de máxima aproximación. La colaboración GRAVITY presentó en 2020 la detección de esta precesión de acuerdo con la relatividad general. Comparar la trayectoria con alternativas también limita la cantidad de masa extendida que podría producir parte de la perturbación. (Colaboración GRAVITY, 2020, Detection of the Schwarzschild precession in the orbit of the star S2 near the Galactic centre massive black hole)
El Event Horizon Telescope combina radiotelescopios separados por grandes distancias para reconstruir estructura angular muy fina. En 2019 publicó un anillo de emisión alrededor de una depresión central de brillo en M87*, compatible con modelos de gas cerca de un agujero negro. La imagen resulta de datos interferométricos, calibración y reconstrucción; no de una cámara que haya observado una superficie sólida. (Colaboración Event Horizon Telescope, 2019, First M87 Event Horizon Telescope Results. I. The Shadow of the Supermassive Black Hole)
En 2022 se publicó el resultado correspondiente a Sagitario A*, basado en observaciones de 2017. La estructura compacta era compatible con un agujero negro de alrededor de cuatro millones de masas solares, valor coherente con las restricciones de órbitas estelares. Las escalas exploradas por las dos técnicas son diferentes, de modo que su concordancia aporta una prueba cruzada. (Colaboración Event Horizon Telescope, 2022, First Sagittarius A* Event Horizon Telescope Results. I. The Shadow of the Supermassive Black Hole in the Center of the Milky Way)
El anillo brillante contiene emisión de plasma modificada por movimiento y curvatura de la luz. La depresión central depende de captura de fotones, trayectorias y distribución del emisor. Su tamaño aparente no debe identificarse directamente con el diámetro del horizonte. Una interpretación rigurosa compara familias de modelos, estabilidad de la reconstrucción y alternativas instrumentales.

Clave de lectura. El patrón depende de gravedad, geometría y emisión del plasma. La sombra aparente no es una fotografía de una pared negra; su interpretación exige transporte de luz y comparación con modelos.
42.8. La deformación del espacio-tiempo lleva otra información#
Dos objetos compactos en órbita pueden emitir ondas gravitacionales y perder energía orbital. Conforme la separación disminuye, cambia la frecuencia de la señal. Durante las últimas etapas, el patrón depende de masas, rotaciones, orientación y de la gravedad en un régimen intenso. No es un sonido propagándose por un gas intergaláctico: los interferómetros miden cambios relativos de longitud producidos por una perturbación del espacio-tiempo.
La detección GW150914, registrada en 2015 y publicada en 2016, fue compatible con la aproximación y fusión de dos agujeros negros. La inferencia utilizó comparación con ondas calculadas mediante relatividad general y el análisis de coherencia entre detectores. No era necesario observar una contrapartida luminosa para extraer información sobre el sistema. (Colaboraciones LIGO y Virgo, 2016, Observation of Gravitational Waves from a Binary Black Hole Merger)
Las estrellas de neutrones añaden una propiedad ausente en el modelo de agujeros negros clásicos: se deforman materialmente por las mareas de su compañera. Esa deformación puede modificar la señal y restringir la relación entre presión y densidad. Las inferencias se vuelven más fuertes al combinar masas, radios y señales gravitacionales, porque cada medida deja incertidumbres de naturaleza diferente.
En una fusión con materia puede producirse también radiación electromagnética. La asociación observada en GW170817 permitió conectar dinámica compacta y material expulsado, como se explicó en los capítulos 33 y 41. Pero no toda combinación de masas garantiza el mismo resultado: importa si la materia queda fuera del horizonte, cuánto tarda en colapsar el remanente y cómo se observa el sistema. (Colaboraciones LIGO, Virgo y observatorios asociados, 2017, Multi-messenger Observations of a Binary Neutron Star Merger)
Las ondas gravitacionales no revelan directamente la composición de cada capa ni una imagen del interior del horizonte. Restringen parámetros a través de modelos de propagación y generación. La consistencia de una señal con la relatividad general es una prueba en el dominio explorado, no una demostración de que la teoría ya resuelve todos los problemas de gravedad cuántica.
42.9. Tres fronteras que no deben confundirse#
La enana blanca muestra una frontera del soporte mediante electrones degenerados; la estrella de neutrones explora el comportamiento de materia nuclear comprimida; el agujero negro introduce una frontera causal. Estas distinciones permiten comprender por qué la continuidad de masa no equivale a una continuidad sencilla de estructura.
Los agujeros negros de masa estelar conectan con la evolución del capítulo 41. Los supermasivos, presentes en centros galácticos, requieren además estudiar acumulación de materia, fusiones y condiciones de formación temprana. No basta multiplicar una estrella por millones y suponer que esa fue su historia. Sus mecanismos de crecimiento y sus poblaciones forman parte del problema galáctico.
El conocimiento más robusto procede de la convergencia: movimientos de compañeras, emisión del plasma, imágenes interferométricas y ondas gravitacionales. Las incógnitas se concentran en lugares concretos, como la materia más profunda de las estrellas de neutrones, la formación de las primeras semillas masivas o la descripción cuántica del interior. Reconocer esas fronteras no vuelve dudosa toda la cadena de evidencia; indica qué propiedad mide cada técnica y qué parte permanece fuera de su alcance.
Preguntas de transferencia#
Sustituir una estrella conservando su masa#
Ejemplo construido. En un modelo idealizado, una estrella se sustituye por un agujero negro de la misma masa, sin expulsión de material ni cambio de posición. Un planeta está muy lejos del radio del horizonte. ¿Debe caer inmediatamente?
Respuesta razonada. No. Bajo las aproximaciones indicadas, el campo a gran distancia y la órbita pueden permanecer casi iguales. Cambiarían radicalmente la iluminación y las condiciones próximas al objeto compacto, no necesariamente la trayectoria lejana. En una transformación real, pérdidas de masa o impulsos alterarían el problema; por eso se han excluido explícitamente. La compactación no crea una atracción especial ilimitada que anule cualquier órbita.
Un objeto frío que sigue sosteniéndose#
¿Por qué no basta observar que una enana blanca se enfría para predecir un colapso inmediato?
Respuesta razonada. Porque su soporte principal no depende del calor del mismo modo que el de un gas ordinario. La degeneración electrónica aporta presión incluso a temperaturas bajas. Deben conocerse masa, composición y condiciones que puedan superar o modificar ese soporte. Enfriarse cambia la emisión y puede producir reajustes internos, pero no equivale a eliminar toda presión.
Un anillo brillante alrededor de un centro tenue#
Ejemplo construido. Una reconstrucción interferométrica produce un anillo estable frente a distintos métodos de imagen. ¿Demuestra por sí sola que su borde interior es el horizonte?
Respuesta razonada. No. La estabilidad de la reconstrucción respalda una propiedad de los datos, pero la identificación física requiere modelos de emisión y propagación. La luz puede curvarse y el brillo depender del movimiento del plasma. Deben compararse el tamaño angular, la masa independiente y las predicciones de sombra y entorno. La evidencia puede apoyar fuertemente un agujero negro sin convertir el borde de una región de brillo en una superficie material observada.
La masa máxima de una estrella de neutrones#
Se detecta con un método fiable una estrella de neutrones más masiva de lo que permite un modelo de materia densa. ¿Qué conclusión está justificada?
Respuesta razonada. El modelo debe revisarse o descartarse dentro de los supuestos con que se calculó su masa máxima. Antes hay que comprobar rotación, estado del objeto e incertidumbres de masa, porque pueden modificar la comparación. La observación no identifica automáticamente una nueva partícula ni una fase concreta del núcleo: excluye relaciones entre presión y densidad incapaces de sostener el objeto en esas condiciones.
Fuentes y lecturas del capítulo#
Chandra X-ray Center / NASA. White Dwarfs & Planetary Nebulas. Introduce el soporte por degeneración electrónica y el límite de masa; las simplificaciones sobre supernovas se distinguen del mecanismo termonuclear en el manuscrito. (Fuente directa)
Thomas E. Riley y colaboradores. A NICER View of the Massive Pulsar PSR J0740+6620 Informed by Radio Timing and XMM-Newton Spectroscopy (2021). Combina perfiles de pulsos, datos espectrales y cronometraje para inferir radio y compactación con supuestos explícitos sobre emisión. (Fuente directa)
Paul B. Demorest y colaboradores. Shapiro delay measurement of a two solar mass neutron star (2010). Medición de masa mediante retardos relativistas en un sistema binario, publicada en Nature; impone restricciones a modelos de materia densa. (Fuente directa)
Chandra X-ray Center / NASA. Neutron Stars/X-ray Binaries. Distingue pulsación observada, rotación y acreción. No se utiliza el inventario histórico de objetos de esta página como recuento vigente. (Fuente directa)
NASA. Black Holes. Distingue el objeto compacto, su horizonte y las señales producidas en su entorno. (Fuente directa)
Stephen W. Hawking. Particle creation by black holes (1975). Trabajo teórico original que combina campos cuánticos y espacio-tiempo de agujero negro; no constituye una detección astronómica de radiación de Hawking. (Fuente directa)
Colaboración GRAVITY. Detection of the Schwarzschild precession in the orbit of the star S2 near the Galactic centre massive black hole (2020). Contrasta la trayectoria medida de S2 con la precesión relativista y restringe la distribución de masa central. (Fuente directa)
Colaboración Event Horizon Telescope. First M87 Event Horizon Telescope Results. I. The Shadow of the Supermassive Black Hole (2019). Artículo original publicado el 10 de abril de 2019 sobre el anillo de emisión de M87* y su comparación con simulaciones relativistas. (Fuente directa)
Colaboración Event Horizon Telescope. First Sagittarius A Event Horizon Telescope Results. I. The Shadow of the Supermassive Black Hole in the Center of the Milky Way* (2022). Artículo publicado el 12 de mayo de 2022 a partir de observaciones de 2017; el depósito de autor enlazado es de 2023. Distingue reconstrucción interferométrica e interpretación física. (Fuente directa)
Colaboraciones LIGO y Virgo. Observation of Gravitational Waves from a Binary Black Hole Merger (2016). Artículo original de la primera detección directa de ondas gravitacionales; el registro enlaza la publicación revisada por pares. (Fuente directa)
Colaboraciones LIGO, Virgo y observatorios asociados. Multi-messenger Observations of a Binary Neutron Star Merger (2017). Reconstruye la asociación de ondas gravitacionales y señales electromagnéticas en GW170817; artículo científico con versión de autor accesible. (Fuente directa)