PARTE XV · Lenguaje, escritura y comunicación
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Lenguaje humano: estructura, uso y diversidad
De las formas compartidas a la interpretación y a la evidencia lingüística
En este capítulo
Ejemplo construido. En una reunión alguien dice «Nora revisa mapas». Las personas presentes pueden reconocer las palabras, entender quién realiza la acción y relacionarla con el trabajo del día. Otra persona distingue los sonidos, pero desconoce español y no comprende el mensaje. Una tercera entiende español y pregunta qué mapas se están revisando. Percibir la señal, conocer la lengua y resolver la referencia son logros diferentes.
El lenguaje humano permite coordinar actividades, elaborar pensamientos, narrar y discutir lo que todavía no ha ocurrido. Su estudio reúne preguntas sobre capacidades individuales y prácticas compartidas. Para investigarlo conviene distinguir la organización de una lengua, las formas físicas que la realizan y las condiciones en que se interpreta una actuación concreta.
Esta parte comienza donde el estudio de la mente dejó una pregunta abierta: cómo se comunica lo que una persona sabe o experimenta. Los capítulos siguientes desarrollarán sonidos, gramática, significado e historia. Aquí se establece un marco para estudiar esas dimensiones sin reducir lenguaje a escritura, a habla o a una lista de palabras.
155.1. Lenguaje, lengua y otras formas de comunicación#
En este capítulo, lenguaje designa la capacidad y las prácticas humanas de utilizar sistemas lingüísticos; lengua designa un sistema compartido, como español o una lengua de signos determinada. La distinción sirve para formular preguntas diferentes. Investigar cómo se aprende lenguaje no equivale a describir una construcción particular del español.
La introducción de Anderson y colaboradores a qué es lenguaje, consultada en la adaptación de Cégep Limoilou de su manual abierto, presenta la gramática mental como conocimiento que permite producir y comprender expresiones de una lengua. Buena parte de ese conocimiento es implícito: se utiliza sin poder explicar todas sus regularidades. La competencia lingüística no exige alfabetización.
La palabra gramática también nombra una descripción escrita o un conjunto de normas enseñadas. Conviene especificar cuál sentido se utiliza. Una persona puede producir expresiones bien formadas en su variedad sin conocer los términos «sujeto» o «morfema». Un libro puede describir esas expresiones, pero el libro no constituye la capacidad que las hace posibles.
Ejemplo construido. Una niña distingue una pregunta de una afirmación en conversaciones familiares antes de aprender a analizar oraciones por escrito. Su conducta aporta información sobre capacidades lingüísticas. No permite atribuirle conocimiento consciente de todos los conceptos que emplearía un analista para describirlas.
La comunicación comprende procesos mediante los que se transmite o se interpreta información. Es más amplia que el lenguaje. Una sirena, una dirección señalada con la mano o una imagen pueden informar sin utilizar una oración. Además, ciertos comportamientos ofrecen información aunque no hayan sido producidos con intención de comunicarla.
Ejemplo construido. El barro en unas botas permite inferir que alguien pasó por terreno húmedo. Esa inferencia no convierte las botas en una expresión lingüística. Una persona también puede colocar deliberadamente un paño rojo para advertir un obstáculo, conforme a un acuerdo local. Hay señal y convención, pero todavía no se ha demostrado que el sistema tenga la organización de una lengua humana.
La diferencia no ordena sistemas por utilidad. Una alarma simple puede comunicar un peligro de manera más adecuada que una explicación larga. Lo que cambia es qué relaciones y combinaciones permite el sistema y cómo se interpretan. Comparar capacidades requiere definir la tarea; «comunica» no significa automáticamente «es una lengua».
Los usos de «lenguaje» en informática, arte o conducta corporal tienen sentidos legítimos en sus ámbitos. Un lenguaje formal puede definir símbolos y reglas precisas para producir expresiones. La comparación con lenguas humanas resulta útil si conserva las diferencias: las comunidades lingüísticas interpretan expresiones en situaciones variables y sus prácticas no se fijan íntegramente mediante un documento de especificación.
Ejemplo construido. Un programa rechaza una instrucción porque falta un carácter obligatorio. En una conversación, una persona puede interpretar una frase interrumpida mediante lo ocurrido antes. Eso no vuelve inútiles las reglas de ningún sistema; muestra que la ejecución de una especificación y la interpretación social de una intervención no son el mismo procedimiento.
Una lengua tampoco coincide necesariamente con una nación o con cada nombre que figura en un mapa. Las comunidades pueden utilizar varias lenguas, y una lengua puede emplearse en lugares distintos. Las fronteras entre lenguas y variedades requieren criterios lingüísticos e historia social. Contar países no permite contar automáticamente sistemas lingüísticos.
El repertorio de una persona reúne recursos que utiliza en distintas situaciones. Puede comprender una variedad mejor de lo que la produce, leer una lengua y conversar en otra o alternar recursos entre interlocutores. Reducir ese repertorio a «sabe» o «no sabe» pierde diferencias de modalidad, actividad y experiencia de uso.
155.2. Unidades y niveles de organización#
El análisis lingüístico distingue niveles para responder preguntas específicas. La fonética estudia producción, propiedades físicas y percepción de señales lingüísticas; la fonología, sus contrastes y patrones dentro de un sistema. La morfología examina organización de palabras; la sintaxis, relaciones y combinaciones en expresiones mayores. La semántica estudia significado lingüístico, y la pragmática, interpretación vinculada al uso y al contexto. Son perspectivas relacionadas, no compartimentos aislados de la mente.
Ejemplo construido. Una grabación de «Nora revisa mapas» permite estudiar propiedades de la señal. Su transcripción permite representar palabras, pero no conserva automáticamente duración, entonación o solapamiento con otra persona. La frase puede analizarse como expresión con relaciones gramaticales y como intervención en una reunión. Una representación útil para una pregunta puede perder información necesaria para otra.
Una unidad se identifica mediante criterios de análisis. Un fonema, en las lenguas orales, es una unidad abstracta de contraste: puede contribuir a distinguir expresiones, sin ser equivalente a una letra. El morfema es una unidad mínima que asocia sistemáticamente forma con significado o función gramatical. Un morfema puede formar una palabra o ser parte de ella.
El apartado de Anderson y colaboradores sobre morfología, consultado en su reproducción autorizada en LibreTexts, distingue palabra y morfema y advierte que la delimitación de palabra necesita criterios distintos de los espacios escritos. Los análisis fonológico, morfológico y sintáctico pueden plantear fronteras que no coinciden. La separación tipográfica ayuda a leer, pero no constituye una definición universal.
Ejemplo construido. En «mapas», la forma «mapa» y la terminación de plural «-s» permiten un análisis morfológico sencillo. La terminación aporta información de número; no es una palabra independiente en ese uso. Contar una palabra escrita no obliga a contar una sola unidad morfológica. Este ejemplo no pretende resolver todos los análisis del sustantivo español ni extender su terminación a otras lenguas.
Las unidades tampoco se identifican únicamente por tamaño. Una expresión de varias palabras puede funcionar como fórmula habitual. Una palabra puede contener información que en otra lengua se expresa mediante varias. Preguntar cuántas palabras tiene una traducción no permite ordenar complejidad gramatical de lenguas enteras.
Ejemplo construido. Para explicar una operación, alguien utiliza una expresión breve y otra persona una perífrasis más larga. La longitud puede deberse al vocabulario elegido o al conocimiento compartido. Concluir que la segunda lengua es menos eficiente o menos desarrollada a partir de esas dos formulaciones excedería la comparación realizada.
Un constituyente es una unidad estructural dentro de una expresión. Su identificación depende de relaciones y pruebas, no de que un conjunto de palabras aparezca seguido. Los análisis detallados se desarrollarán en el capítulo siguiente. Aquí basta reconocer que combinar palabras produce organización, y que esa organización contribuye al significado.
Ejemplo construido. «Nora visita a Eva» y «Eva visita a Nora» contienen los mismos nombres y el mismo verbo, pero cambian quién visita a quién. Una bolsa sin orden de las palabras no conserva esa relación. Tampoco debe concluirse que cualquier cambio de orden en español cambia participantes: hay recursos gramaticales que permiten variar orden sin invertir la relación.
Para integrar estas preguntas, la figura utiliza un solo enunciado construido. La interpretación contextual es una posibilidad, no una consecuencia necesaria de las palabras. Cada fila especifica qué se analiza y qué no puede concluirse sólo desde ese nivel.

Una transcripción, un análisis gramatical y una interpretación responden preguntas distintas sobre la misma intervención
La diferencia entre contenido y verdad importa. Entender el enunciado no obliga a creerlo. Puede ser una hipótesis, una mentira o una frase dentro de una narración. El análisis lingüístico identifica qué se expresa y cómo; comprobar que Nora realiza la tarea requiere evidencia sobre el mundo descrito.
Separar niveles sirve también para estudiar dificultades. Una persona puede conocer qué significa una expresión y no percibirla por ruido; otra puede percibir cada segmento y desconocer una palabra. La actuación observable no permite localizar automáticamente una dificultad sin comparaciones adicionales.
155.3. Productividad, convencionalidad y contexto#
La productividad lingüística es la posibilidad de producir y comprender expresiones nuevas utilizando recursos y regularidades conocidos. No exige inventar una lengua ni ser original en sentido artístico. Se puede entender una oración nunca escuchada antes sin haber memorizado cada combinación posible.
Ejemplo construido. Una biblioteca necesita comunicar que mañana se trasladarán mapas digitalizados a una sala provisional. Esa circunstancia puede no haber ocurrido antes. Las personas elaboran la expresión combinando recursos disponibles, sin necesitar una entrada de diccionario para la oración completa. Conocer palabras ayuda, pero hacen falta relaciones entre ellas y condiciones de interpretación.
Un modelo deliberadamente pequeño permite examinar la diferencia entre repertorio y combinación. Ejemplo construido. Se define un código artificial con dos agentes, Mara y Leo; una acción, transporta; y dos objetos, caja y carpeta. Sólo se admite la secuencia agente–acción–objeto. Hay dos elecciones para la primera posición, una para la segunda y dos para la tercera: el producto 2 × 1 × 2 da cuatro secuencias posibles.
Si se añade al final una indicación obligatoria elegida entre «ahora» y «después», el mismo modelo permite ocho secuencias: 2 × 1 × 2 × 2. El cálculo supone elecciones independientes y ninguna restricción adicional. No mide capacidad humana ni reproduce toda la gramática española; muestra cómo un inventario y reglas de combinación generan un conjunto mayor de expresiones.
El ejemplo también permite reconocer el límite del recuento. Las ocho secuencias no tienen necesariamente ocho usos posibles ni ocho interpretaciones completas. «Después» necesita un punto de referencia temporal. Además, el código no permite negar, preguntar o describir quién recibió el objeto. Aumentar combinaciones no equivale a resolver todos los problemas comunicativos.
La convencionalidad vincula formas y funciones mediante prácticas compartidas. No requiere que una comunidad haya votado cada palabra. La relación puede aprenderse mediante uso recurrente. Que una forma sea convencional tampoco significa que sea fija para siempre ni idéntica en todos los grupos.
Ejemplo construido. Dos equipos adoptan nombres distintos para una misma pieza. Cada nombre funciona entre quienes conocen el acuerdo. En una tarea conjunta, oír uno de ellos no garantiza identificar la pieza. La dificultad no reside necesariamente en que el nombre sea incorrecto; puede faltar una convención compartida entre los equipos.
La arbitrariedad de una relación entre forma y significado indica que no está impuesta por semejanza física necesaria. La iconicidad implica algún tipo de correspondencia perceptible entre aspectos de forma y contenido. No son etiquetas que deban repartirse de manera exclusiva entre lenguas orales y signadas. Tampoco una correspondencia icónica asegura que cualquier persona interprete una forma sin aprendizaje.
Ejemplo construido. Dibujar un recipiente puede sugerir un objeto, pero no indica por sí solo si la señal significa recipiente, beber, traer agua o lugar de almacenamiento. La situación y la práctica compartida acotan la interpretación. Una representación parecida a algo puede seguir necesitando convención para desempeñar una función precisa.
El contexto comprende aspectos de la situación y del conocimiento pertinente para interpretar una intervención. Incluye quién participa, qué se ha dicho y qué referencias están disponibles. No es un permiso para atribuir cualquier significado a cualquier frase: algunas interpretaciones encajan mejor con las formas y con la evidencia situacional.
Ejemplo construido. «Ponlo aquí» puede ser suficiente mientras una persona señala un estante y ambas conocen el objeto. Copiada en una nota sin gesto ni antecedente, pierde referencias necesarias. El problema no se resuelve sólo buscando «aquí» en el diccionario. Hay que reconstruir de qué lugar y de qué objeto se habla.
Las prácticas de reparación hacen visible esa dependencia. Preguntar «¿qué caja?» o reformular una instrucción permite ajustar entendimiento. La necesidad de reparar no implica que el sistema lingüístico haya fallado completamente. Puede mostrar diferencias de información, atención o supuestos entre participantes.
Una descripción útil debe conservar ambas dimensiones: regularidades compartidas y adaptación al uso. Reducir lenguaje a reglas sin contexto pierde interpretación; reducirlo a improvisación libre pierde las regularidades que permiten reconocer expresiones nuevas. Los capítulos de gramática y pragmática desarrollarán esos problemas con mayor detalle.
155.4. Lenguas orales y lenguas de signos#
La modalidad indica cómo se produce y se percibe la señal lingüística. El apartado sobre modalidad del manual de Anderson y colaboradores distingue producción vocal y percepción auditiva de la producción manual y percepción visual, y reconoce comunicación multimodal. Gestos, rostro y otros recursos pueden acompañar la lengua oral; elementos no manuales también participan en lenguas signadas. Comparar modalidades no implica que una sea la forma completa y la otra una versión reducida.
El NIDCD explica que la lengua de signos estadounidense, ASL, es una lengua natural con gramática propia. Su gramática difiere de la inglesa. La misma página distingue ASL de la lengua de signos británica y señala que no existe una lengua de signos universal. Compartir una lengua oral dominante en dos países no obliga a compartir su lengua de signos.
Las expresiones signadas no son sólo una sucesión de dibujos hechos con las manos. Los contrastes y la organización necesitan descripción de la lengua correspondiente. Tampoco se puede sustituir cada palabra de una oración oral por un gesto y dar por obtenida una traducción lingüística adecuada.
Ejemplo construido. Una organización crea una versión accesible de un anuncio. Sustituir palabras escritas por imágenes de manos tomadas de un repertorio no comprueba que el resultado sea comprensible en la lengua de signos de sus destinatarios. Hace falta traducción y revisión por personas competentes en esa lengua y en el contexto del anuncio.
La glosa es una etiqueta utilizada para representar analíticamente una forma o su contenido. Escribir una palabra española en mayúsculas como etiqueta de un signo no significa que ese signo sea una palabra española pronunciada con las manos. La etiqueta ayuda al análisis, pero no conserva necesariamente movimiento, organización espacial o componentes simultáneos.
Ejemplo construido. Un registro de una expresión signada recibe una etiqueta escrita asociada a una acción. Si sólo se conserva la etiqueta, dos realizaciones distintas podrían parecer idénticas. Para investigar sus contrastes hacen falta la grabación pertinente y anotaciones que documenten lo que se compara. La traducción y la representación de forma cumplen funciones diferentes.
El mismo problema afecta transcripciones de habla. Una ortografía corriente puede perder entonación, ritmo y gestos. La diferencia de modalidad modifica qué se necesita registrar, no elimina los principios de comprobar qué información conserva cada representación.
Algunas formas de comunicación utilizan percepción táctil. Por ello, la descripción de modalidades visuales y auditivas no debe convertirse en una regla que excluya a quienes acceden mediante tacto. Conocer cómo se produce y se recibe la señal permite definir accesibilidad; atribuirla sólo a la presencia de una grabación no basta.
Ejemplo construido. Un vídeo incorpora una pequeña ventana signada, pero la resolución no permite distinguir realizaciones relevantes. La inclusión formal de esa ventana no asegura acceso. El contraste debe considerar legibilidad, lengua utilizada y necesidades de destinatarios. Un recurso accesible se evalúa por posibilidades efectivas de uso.
El dominio de una lengua tampoco se deduce del estado auditivo de una persona. Para saber qué recursos utiliza es necesario preguntarlo y observar las actividades pertinentes. Una descripción de grupo no sustituye información individual sobre lengua preferida, experiencia y necesidades de comunicación.
Las lenguas signadas amplían la comparación lingüística. Permiten examinar qué regularidades dependen de características del canal y cuáles admiten realizaciones distintas. Un modelo del lenguaje humano que sólo contempla señales vocales necesita justificar su alcance antes de presentarse como general.
155.5. Métodos para estudiar el lenguaje#
La lingüística investiga sistemáticamente lenguaje, estructura y uso. El apartado del manual sobre estudio científico distingue descripción de prescripción y presenta juicios sobre expresiones como una fuente de evidencia. Una regla editorial puede indicar qué forma se prefiere en un documento; la investigación pregunta qué formas utilizan o aceptan personas determinadas y bajo qué condiciones.
La observación registra actuaciones en situaciones definidas. La elicitación solicita expresiones o respuestas mediante preguntas y tareas preparadas. Un juicio de aceptabilidad recoge cómo evalúa una persona una expresión. No equivale automáticamente a una medida directa de toda su gramática: instrucciones, contexto, cansancio y familiaridad pueden afectar la respuesta.
Ejemplo construido. Se pregunta si una frase suena natural sin explicar la situación. La participante la rechaza porque presupone un interlocutor desconocido. En una segunda tarea, con un contexto familiar, la acepta. Antes de atribuir la diferencia a cambio de gramática conviene examinar qué cambió en las condiciones de interpretación.
Un corpus es un conjunto organizado de materiales lingüísticos reunidos con criterios documentados. Permite estudiar frecuencias y asociaciones en esos materiales. En su artículo de 2010 sobre el Corpus of Contemporary American English, consultado en resumen editorial, Mark Davies describe un diseño que mantiene comparabilidad de géneros entre años. Se utiliza aquí el principio de diseño; no se afirma que las dimensiones documentadas en 2010 sean las actuales del corpus.
Ejemplo construido. Un corpus del primer período contiene sobre todo conversaciones, y otro del segundo contiene sobre todo informes técnicos. Una palabra aparece con mayor frecuencia en el segundo. El cambio puede relacionarse con géneros, temas o prácticas de registro, además de con evolución de uso. Comparar números sin documentar composición confunde esas alternativas.
Una anotación añade información analítica al registro: categorías, límites, participantes o función de una intervención. Hay que definir criterios y conservar decisiones difíciles. Una etiqueta automática puede ayudar, pero necesita evaluación sobre materiales relevantes. La velocidad de etiquetado no demuestra exactitud de cada categoría.
Los experimentos modifican condiciones y comparan respuestas mediante un diseño controlado. Pueden estudiar comprensión, producción o aprendizaje. Una diferencia de tiempo de respuesta no identifica por sí sola un proceso exclusivo: leer, recordar instrucciones y ejecutar una respuesta también consumen tiempo. El control debe responder a las alternativas pertinentes para la hipótesis.
Ejemplo construido. Dos conjuntos de frases difieren en una construcción gramatical, pero uno contiene palabras menos conocidas. Una lectura más lenta no permite atribuir toda diferencia a sintaxis. Equilibrar vocabulario o incorporar condiciones adicionales ayuda a separar explicaciones. El diseño debe justificar qué dimensión se compara.
El trabajo con comunidades requiere acuerdos sobre participación y uso de registros. El apartado del manual sobre daños de la investigación lingüística señala problemas cuando datos sensibles o culturalmente significativos se publican sin atender a quienes los proporcionan. También advierte que descripciones basadas en un grupo pueden imponerse como norma de toda una lengua. Describir exige delimitar participantes y alcance.
Ejemplo construido. Una grabación preparada para analizar turnos contiene nombres y un relato familiar reservado. Autorizar el análisis no implica necesariamente autorizar distribución pública ni reutilización ilimitada. Esos usos deben acordarse y documentarse. El valor científico de un registro no resuelve por sí solo las condiciones de acceso.
Combinar métodos permite contrastar aspectos distintos. La presencia en un corpus muestra uso registrado; un juicio aporta evaluación; un experimento examina respuesta bajo manipulación. Si discrepan, no hay que elegir automáticamente el dato más tecnológico. Se debe revisar qué pregunta, población y contexto representa cada procedimiento.
La tarea del análisis consiste en explicar regularidades y variación con evidencia suficiente. Una norma escolar, una intuición individual y un recuento de corpus pueden ser pertinentes, pero no intercambiables. Precisar su función permite estudiar lenguaje como capacidad y práctica compartida, manteniendo la diversidad que los registros efectivamente muestran.
Preguntas de transferencia#
¿Por qué una persona puede usar bien una construcción sin explicar su regla?#
Mostrar respuesta razonada
Utilizar regularidades puede depender de conocimiento implícito adquirido mediante experiencia lingüística. Explicar una regla requiere además conocimientos metalingüísticos, vocabulario técnico y una tarea de análisis. No poder explicar la regla no demuestra ausencia de competencia, aunque una actuación aislada tampoco describe todo el dominio de una lengua.
¿El número de espacios en una traducción permite comparar la complejidad de dos lenguas?#
Mostrar respuesta razonada
Permite contar segmentos tipográficos bajo una convención, no toda la organización lingüística. Una palabra puede contener varias unidades morfológicas y la distribución de información entre palabras puede diferir. También influyen elección de expresión, contexto y sistema escrito. Hacen falta criterios lingüísticos comparables para una pregunta de complejidad delimitada.
¿La presencia de imágenes de manos garantiza que un anuncio esté traducido a una lengua de signos?#
Mostrar respuesta razonada
No. El repertorio de imágenes no garantiza organización gramatical, legibilidad ni adecuación a la lengua de sus destinatarios. Una traducción necesita preservar el contenido mediante recursos de la lengua correspondiente y verificar su comprensión. La etiqueta de accesibilidad debe apoyarse en posibilidades efectivas de uso.
¿Qué falta comprobar si una palabra aumenta en un corpus entre dos períodos?#
Mostrar respuesta razonada
Falta comprobar tamaño, composición, géneros, temas, criterios de registro y anotación de ambos conjuntos. Un aumento puede ser genuino en los materiales y deberse a que se reunió un tipo de texto distinto. La conclusión sobre cambio lingüístico requiere explicar qué población de usos representa cada corpus y cómo se mantiene comparabilidad.
Fuentes y lecturas del capítulo#
- Anderson, Catherine; Bjorkman, Bronwyn; Denis, Derek; Doner, Julianne; Grant, Margaret; Sanders, Nathan; Taniguchi, Ai (2022). Essentials of Linguistics, segunda edición, §1.1, «What even is language?». Adaptación de Cégep Limoilou consultada. Base para gramática mental, conocimiento implícito y distinción entre competencia y alfabetización; no se adopta la afirmación absoluta de que las lenguas signadas carezcan de representaciones escritas.
- Los mismos autores (2022). Essentials of Linguistics, segunda edición, §5.1, «What is morphology?». Reproducción en LibreTexts consultada, actualizada en 2024. Se consultaron unidades morfológicas y dificultades de definir palabra sólo por escritura. Los ejemplos españoles y el código pequeño del capítulo son construidos.
- Los mismos autores (2022). Essentials of Linguistics, segunda edición, §3.1, «Modality». Adaptación de Cégep Limoilou consultada. Base para producción, percepción y multimodalidad; no se usa su esquema gráfico ni se presenta el canal como garantía de interpretación idéntica.
- National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (publicación de 2019; página actualizada el 29 de octubre de 2021). American Sign Language. Página institucional. Se consultaron gramática propia de ASL, diversidad de lenguas signadas y diferencia respecto del inglés; no se adoptan estadísticas demográficas ni recomendaciones clínicas.
- Anderson y colaboradores (2022). Essentials of Linguistics, segunda edición, §1.3, «Studying language scientifically». Adaptación de Cégep Limoilou consultada. Base para descripción, prescripción y juicios lingüísticos. El capítulo distingue evaluación de aceptabilidad de una lectura directa e infalible de gramática.
- Davies, Mark (2010). The Corpus of Contemporary American English as the first reliable monitor corpus of English. Literary and Linguistic Computing, 25(4), 447–464. DOI: 10.1093/llc/fqq018. Resumen editorial consultado. Se utiliza el principio de comparabilidad de géneros entre períodos, sin presentar como actual el tamaño del corpus descrito entonces ni afirmar lectura del texto íntegro.
- Anderson y colaboradores (2022). Essentials of Linguistics, segunda edición, §1.5, «Doing harm with language science». Apartado abierto consultado. Se consultaron límites de participación, sensibilidad de registros y riesgo de convertir una descripción parcial en norma; no se generalizan a todas las comunidades los casos históricos allí relatados.