PARTE XXI · Estado, gobierno y vida política
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Ideologías políticas: libertad, autoridad y orden social
Argumentos compartidos y diferencias de fundamento
En este capítulo
Dos personas pueden defender la libertad y discrepar profundamente sobre impuestos, educación o propiedad. Una teme que el Estado imponga decisiones; otra teme que la dependencia económica vuelva ilusoria la posibilidad de elegir. La palabra compartida no elimina el desacuerdo: hace necesario preguntar qué libertad se protege, frente a qué poder y mediante qué instituciones.
Una ideología relaciona conceptos, diagnósticos y criterios sobre el orden social. No es sólo una lista de propuestas ni una etiqueta partidista. Las tradiciones se transforman, se combinan y contienen conflictos internos. Para comprenderlas hay que reconstruir argumentos y contexto, sin adoptar la autodescripción de sus defensores ni la caricatura de sus adversarios como explicación suficiente.
232.1. Liberalismos y sus variantes#
Los liberalismos sitúan en el centro la justificación del poder frente a personas con derechos e intereses propios. Reúnen argumentos sobre libertad, igualdad jurídica, tolerancia y límites de autoridad, pero discrepan sobre propiedad, redistribución y condiciones materiales de autonomía. No forman un programa económico único ni se identifican con cualquier gobierno llamado liberal.
En el Segundo tratado sobre el gobierno, publicado en 1689–1690, John Locke relaciona autoridad política, consentimiento, derechos y límites del poder. Su texto permite estudiar un argumento contra el poder arbitrario y una defensa de propiedad, sin atribuirle automáticamente todas las posiciones liberales posteriores. La reconstrucción histórica exige atender a quiénes eran incluidos en las relaciones de autoridad que describía. (texto original en inglés)
John Stuart Mill, en Sobre la libertad de 1859, examina restricciones impuestas por autoridades y por opinión social. Su principio del daño intenta limitar coerción sobre conductas individuales, pero deja abierta una cuestión decisiva: cómo identificar daño a otros y distinguirlo de desaprobación. La defensa de discusión e individualidad tiene un fundamento argumentativo que no se reduce a «cada cual puede hacer cualquier cosa». (texto)
La lectura histórica tampoco debe blanquear exclusiones. Mill restringe la aplicación de su principio mediante una jerarquía entre sociedades que considera desarrolladas y otras a las que admite gobernar despóticamente con una justificación civilizatoria. Esa formulación forma parte del texto y entra en tensión con la universalidad que muchos liberalismos posteriores atribuyen a sus derechos. Reconocerla no demuestra que toda variante liberal comparta ese argumento.
Los liberalismos clásicos tienden a destacar límites de intervención y protección de propiedad; los sociales e igualitarios examinan condiciones que permiten ejercer libertades y justifican ciertas formas de provisión o redistribución. Es una distinción orientativa con fronteras discutidas. La literatura académica recoge diferencias sobre libertad, alcance de justicia y justificación pública. (Stanford Encyclopedia of Philosophy)
Ejemplo construido. Una persona puede rechazar jurídicamente un contrato, pero no dispone de alternativas aceptables para subsistir. Un argumento centrado en ausencia de interferencia puede considerar libre la transacción; otro centrado en capacidades o dominación pregunta por la relación de dependencia. La discrepancia no se resuelve verificando sólo que hubo una firma. Requiere aclarar qué concepto de libertad se utiliza y qué alternativas existían.
Los argumentos liberales deben afrontar poder privado además de estatal. La protección de asociación puede amparar organizaciones capaces de restringir oportunidades de sus integrantes. Las respuestas varían según se enfatice salida, derechos internos o intervención pública. Esa tensión muestra por qué «más» o «menos» Estado no resume toda la tradición.
La justificación liberal puede reconstruirse como una secuencia de preguntas. Una persona posee intereses y capacidad de juicio; una autoridad pretende imponer una decisión; por tanto, debe ofrecer una razón que explique por qué esa facultad es aceptable y bajo qué límites. Las respuestas difieren sobre fundamento de derechos y papel del consentimiento. El núcleo de la discusión consiste en hacer justificable el poder frente a quienes lo soportan. Reconocer ese punto común permite estudiar diferencias sin reducir la tradición a una política económica.
El argumento de Locke relaciona propiedad y trabajo y plantea condiciones y problemas de apropiación. Su examen requiere separar la razón inicial para poseer, la transferencia posterior y la autoridad que protege títulos. Una controversia sobre propiedad puede afectar cualquiera de esas etapas. Ejemplo construido. Una transmisión cumple reglas presentes, pero el título inicial procede de una desposesión. La investigación histórica y la teoría de reparación responden a una cuestión diferente del consentimiento de quienes firman el último contrato. Esa distinción permite formular una objeción interna sin negar toda propiedad.
El principio de Mill obliga a precisar qué daño justifica coerción. Una conducta puede resultar desagradable para otros sin afectar un interés que autorice prohibición; otra puede imponer costes que necesitan protección. La frontera es discutible y exige argumentos sobre derechos, consecuencias y relación entre personas. Su defensa de discusión también examina qué se pierde al impedir una opinión: puede contener verdad, parte de ella o una ocasión de comprender mejor las razones de una posición aceptada. El argumento atribuye valor al proceso de contraste.
La igualdad jurídica y las condiciones materiales plantean otra controversia. Un derecho formal puede proteger elección y coexistir con posibilidades desiguales de utilizarlo. Los liberalismos sociales e igualitarios preguntan qué instituciones permiten una libertad suficientemente efectiva y cómo justificar distribución. Otras variantes temen que esas intervenciones amplíen poder discrecional. La discusión necesita comparar mecanismos: qué recurso se ofrece, cómo se financia y qué garantías limitan su administración. La palabra libertad no resuelve esa relación, pero define una pregunta común.
La tolerancia también necesita delimitar una relación. Permitir una convicción, proteger su expresión y admitir cualquier práctica asociada son decisiones diferentes. Una sociedad puede garantizar libertad religiosa y exigir que servicios públicos respeten derechos de usuarios. El conflicto se examina identificando titular, actuación y daño alegado. La justificación liberal debe explicar por qué una restricción es necesaria y qué alternativa menos gravosa existe, conforme al marco. Esa estructura permite debatir pluralidad sin suponer que la mera desaprobación autoriza coerción ni que toda convicción elimina responsabilidad por consecuencias.
Ejemplo construido. Dos propuestas amplían acceso a educación. Una entrega recursos a familias para elegir y otra organiza una oferta pública accesible. Su evaluación liberal puede preguntar por autonomía, pluralidad, igualdad de oportunidades y control de poder. Las respuestas dependen de oferta real, barreras y reglas. La comparación explica qué libertad busca cada instrumento y qué dependencias puede crear. Un juicio sobre eficacia necesita evidencia adicional, separada de la justificación normativa.
232.2. Conservadurismos y tradición#
Los conservadurismos valoran continuidad, tradición y límites del conocimiento disponible para transformar instituciones. La realidad que desean conservar varía entre contextos. Defender una constitución liberal establecida puede ser conservador en un lugar; defender un orden confesional, en otro. La categoría no significa simplemente resistir cualquier cambio.
Edmund Burke, en sus Reflexiones sobre la Revolución en Francia de 1790, defiende una combinación de preservación y reforma frente a reconstrucciones radicales del orden político. Su argumento atribuye valor a prácticas e instituciones acumuladas y advierte sobre daños de cambios que destruyen relaciones antes de comprenderlas. Es una posición histórica concreta, no una demostración de que toda institución heredada sea justa. (texto)
La fuerza del argumento prudencial depende de una condición: que las prácticas conservadas contengan conocimiento y funciones valiosas. Su límite aparece cuando la continuidad protege dominación o impide corregir daño persistente. Mostrar que una reforma tiene riesgos no prueba que la situación anterior sea aceptable. También existen costes de no intervenir.
Ejemplo construido. Se propone sustituir de inmediato una institución de cuidados que atiende a muchas personas. Una objeción conservadora pide conocer sus funciones y asegurar continuidad antes del cambio. Una crítica responde que el servicio reproduce exclusión. Las dos cuestiones pueden ser verdaderas: corregir injusticia y evitar interrupción requieren diseñar transición. La prudencia no obliga a inmovilidad y la urgencia no elimina consecuencias.
Algunas variantes destacan autoridad, religión o comunidad; otras aceptan derechos individuales y mercados, pero cuestionan transformaciones rápidas. Conservadurismo social y liberalismo económico pueden formar una alianza, aunque sus principios entren en tensión: libertad contractual, movilidad y cambio de mercado pueden alterar formas de vida que se desean preservar. La alianza partidista no borra esa dificultad doctrinal.
Conservadurismo, reacción y autoritarismo no son sinónimos. Una corriente puede querer restaurar un orden anterior, otra conservar instituciones existentes y otra suprimir competencia. Para compararlas deben examinarse fines y medios. Una tradición de cautela institucional puede defender límites al poder; ciertos movimientos pueden utilizar un lenguaje de tradición para justificar exclusión. La etiqueta no reemplaza las actuaciones.
La revisión académica de la tradición muestra desacuerdos sobre su carácter filosófico, sus relaciones con libertad y autoridad y la función de la tradición. Sirve para evitar reducirla a una única preferencia por jerarquía. (Stanford Encyclopedia of Philosophy)
El argumento conservador sobre conocimiento se refiere a prácticas cuyos efectos no se comprenden completamente. Una institución puede coordinar relaciones mediante hábitos y expectativas difíciles de reemplazar de inmediato. Reformarla exige conocer funciones y preparar alternativas. Esa observación ofrece una razón para cautela, pero su fuerza depende del daño existente y del riesgo de transición. La prudencia necesita una comparación entre trayectorias; de lo contrario, puede convertirse en defensa automática de cualquier situación heredada.
La tradición contiene cambios anteriores y conflictos. Elegir qué conservar implica interpretar una historia y decidir qué parte posee valor. Una práctica puede ser presentada como antigua aunque su forma actual sea reciente; otra puede haber cumplido una función que perdió. El análisis reconstruye origen, transformación y efectos. La continuidad relevante debe identificarse: conservar un nombre, un principio o una organización puede producir consecuencias diferentes. La justificación conservadora gana precisión cuando explica cuál de esas continuidades defiende.
Ejemplo construido. Una organización de cuidados conserva vínculos de confianza y excluye a ciertos residentes. Una reforma puede mantener conocimiento y relaciones útiles mientras cambia reglas de acceso. Otra puede sustituir toda la estructura y perder capacidades durante el proceso. Comparar requiere estudiar qué elementos producen beneficio o daño y qué alternativas son viables. La distinción entre conservación y reforma admite combinaciones y permite examinar soluciones sin elegir de antemano un extremo.
La autoridad puede justificarse por función, continuidad o pertenencia y debe afrontar responsabilidad. Una institución respetada puede equivocarse y necesitar corrección. Si la tradición impide toda revisión, aparece una tensión con la propia prudencia: se conserva una práctica sin examinar consecuencias nuevas. Algunas posiciones conservadoras aceptan reforma gradual para preservar un orden; otras buscan restauración de una situación anterior. Sus propuestas requieren periodos y fines específicos para comprender qué cambio defienden realmente.
La relación con mercados plantea un conflicto reconocible. La libertad de intercambio puede transformar lugares de trabajo, comunidades y costumbres. Una alianza entre liberalismo económico y conservación cultural debe explicar qué cambios acepta y cuáles pretende limitar. El análisis de una coalición identifica compromisos y prioridades. La coexistencia de programas puede responder a negociación y no a una teoría única. Comprender esa relación permite interpretar tensiones sin atribuir toda decisión a una esencia conservadora invariable.
232.3. Libertarismos y límites del Estado#
Los libertarismos dan gran peso a derechos individuales y a límites de la coerción. En sus variantes de derecha, propiedad y transferencias voluntarias suelen ocupar una posición central. Algunas admiten un Estado limitado; otras cuestionan su legitimidad y proponen órdenes sin monopolio estatal. La diferencia entre esas posiciones es sustantiva, no un matiz administrativo.
Una defensa del Estado mínimo sostiene que protección frente a violencia, fraude y otros daños puede justificar ciertas instituciones comunes, pero no una redistribución extensa. Una posición anarcocapitalista cuestiona también ese monopolio y propone provisión mediante acuerdos privados. Sus objeciones incluyen cómo evitar dominación de proveedores, proteger a quienes carecen de recursos y resolver conflictos entre sistemas. Esas dificultades requieren mecanismos, no confianza abstracta en contratos.
La tradición también contiene libertarismos de izquierda que combinan autonomía personal con restricciones igualitarias sobre apropiación de recursos naturales. Por eso la afirmación «todos los libertarios consideran incuestionable cualquier propiedad existente» es incorrecta. La revisión académica distingue esas familias y controversias sobre adquisición, transferencia y justicia. (Stanford Encyclopedia of Philosophy)
Ejemplo construido. Dos personas intercambian un bien sin coacción inmediata, pero una adquirió ese bien mediante desposesión previa. Una teoría que exige adquisición legítima no puede resolver el caso observando únicamente la última transacción. Hace falta reconstruir la historia de los derechos invocados. El ejemplo muestra una dificultad interna a argumentos de propiedad, no una refutación automática de toda transacción voluntaria.
Las objeciones sobre bienes compartidos, externalidades y poder de mercado remiten a mecanismos desarrollados en la Parte XVII. Aquí interesa la respuesta política: qué derechos se consideran previos, qué asociaciones pueden actuar y qué coerción se admite. Una respuesta contractual debe explicar cómo incluye a afectados que no participaron en el acuerdo y cómo trata conflictos de derechos.
El vocabulario cambia entre idiomas e historias políticas. «Libertario» también se utiliza para tradiciones anarquistas vinculadas al socialismo, examinadas en el capítulo siguiente. Identificar el texto o movimiento evita trasladar automáticamente el significado de una discusión anglófona a otra tradición. La semejanza verbal no prueba identidad doctrinal.
Una justificación libertaria de derechos debe explicar límites entre personas. Proteger autonomía implica impedir ciertas imposiciones y delimitar uso de recursos que afecta a otros. La adquisición y la transferencia requieren criterios para distinguir ejercicio legítimo y lesión de derechos. Si varias personas reclaman un recurso, el problema necesita una regla que ambas puedan utilizar o un procedimiento para resolverlo. La apelación general a voluntariedad deja pendiente esa arquitectura de adjudicación y revisión.
Ejemplo construido. Una comunidad utiliza una fuente de agua y una persona reclama propiedad de la infraestructura de acceso. El conflicto puede referirse al recurso natural, al trabajo invertido o a obligaciones anteriores. Distintas variantes libertarias pueden ponderar esas relaciones de modo diferente. La investigación necesita historia de títulos, afectados y alternativas. El caso permite estudiar por qué defensa de propiedad requiere una teoría de origen y límites, además de protección del último titular registrado.
La propuesta de servicios privados de protección plantea una cuestión sobre terceros. Dos asociaciones pueden acordar procedimientos propios, pero una disputa puede afectar a alguien que no participó. El diseño debe explicar quién decide, cómo se garantiza trato y qué opciones existen ante desigualdad de recursos. Estas preguntas examinan el mecanismo institucional propuesto. Formularlas no exige asumir que toda solución pública sea satisfactoria: los sistemas estatales también deben responder por acceso, imparcialidad y abuso.
El debate sobre redistribución distingue obligación impuesta y cooperación voluntaria. Una posición puede preferir ayuda asociativa porque conserva elección; una objeción pregunta qué ocurre con necesidades que no reciben apoyo suficiente. Para comparar se necesita estudiar cobertura y continuidad, además de derechos invocados. La preferencia normativa por un tipo de relación y su capacidad empírica de resolver un problema son afirmaciones diferentes. Mantener ambas permite discutir principios sin atribuirles automáticamente resultados.
232.4. Democracia cristiana y otras tradiciones institucionales#
La democracia cristiana articula inspiración cristiana con participación en instituciones democráticas. No equivale a gobierno eclesiástico ni reúne todo partido que invoque religión. Sus variantes han defendido combinaciones de dignidad personal, solidaridad, asociaciones intermedias y economía social, con diferencias sobre políticas y relaciones entre religión y autoridad.
La encíclica Rerum novarum de León XIII, de 1891, defiende propiedad privada y plantea obligaciones frente a la situación de trabajadores. Es una fuente de doctrina social católica, no un programa democrático partidista ni evidencia sobre efectos de sus propuestas. Debe leerse como intervención normativa en un conflicto histórico. (texto)
Quadragesimo anno, de Pío XI en 1931, formula la idea de que organizaciones mayores no deben absorber tareas que pueden realizar adecuadamente asociaciones menores, junto con una función de ayuda y dirección. Ese principio de subsidiariedad no significa ausencia de autoridad superior: pregunta qué nivel o asociación puede actuar y qué apoyo necesita. (párrafos 79–80)
Las directrices de Düsseldorf de la Unión Demócrata Cristiana alemana, de julio de 1949, permiten observar una formulación partidista de economía social de mercado: competencia, control de monopolios y medidas sociales. El documento describe objetivos propios, no demuestra que toda política posterior los cumpliera. Tampoco representa por sí solo todas las democracias cristianas. (documento histórico)
Ejemplo construido. Una comunidad administra un servicio de cuidado, pero no puede cubrir a todas las personas. Un argumento subsidiario puede justificar apoyo público sin exigir que la autoridad sustituya toda iniciativa. Una objeción pide garantías para quienes no comparten las creencias de la asociación. La discusión requiere combinar capacidad, acceso y derechos, no elegir entre comunidad y Estado como entidades excluyentes.
Otras tradiciones institucionales, como republicanismos y corrientes comunitarias, introducen énfasis sobre no dominación, participación o vínculos comunes. Aquí funcionan como conexiones conceptuales: la obra no las convierte en variantes automáticas de democracia cristiana ni pretende desarrollar todas sus historias dentro de una sección. Su presencia recuerda que las familias políticas no agotan todas las fuentes de un argumento.

La matriz registra énfasis y documentos del capítulo. No clasifica personas, no fija esencias y no ordena superioridad.
La subsidiariedad necesita una prueba de capacidad. La pregunta es qué entidad puede cumplir adecuadamente una tarea y qué apoyo requiere. Si una asociación menor dispone de conocimiento y acceso, absorberla puede perder ventajas. Si carece de recursos o excluye a parte de la población, una responsabilidad superior puede ser necesaria. El principio exige evaluar esas condiciones y explicar relaciones de ayuda, revisión y garantía. Su sentido institucional contiene más que una preferencia por tamaño pequeño.
La solidaridad introduce obligaciones hacia personas cuyos recursos o circunstancias limitan posibilidades. Puede organizarse mediante asociaciones, seguros o provisión pública bajo combinaciones distintas. La democracia cristiana relaciona esa preocupación con dignidad y comunidades intermedias, pero sus programas han variado. Comparar documentos necesita atender periodo, coaliciones y problemas. Una encíclica formula argumentos normativos; un programa partidista selecciona instrumentos; una política concreta produce consecuencias que requieren evaluación independiente.
Ejemplo construido. Una red comunitaria presta cuidados con financiación pública. La autoridad exige acceso sin discriminación, calidad y revisión, mientras la asociación conserva organización interna bajo reglas. El arreglo combina iniciativa social y garantía común. Su evaluación observa cobertura, dependencia financiera y derechos de usuarios. Las tensiones pueden aparecer si la autonomía de la entidad se invoca para excluir o si la supervisión elimina toda adaptación pertinente. El mecanismo necesita delimitar ambas responsabilidades.
232.5. Contextos, argumentos, objeciones y diversidad interna#
La comparación debe separar doctrina, movimiento, partido y régimen. Un texto desarrolla argumentos; un movimiento moviliza personas; un partido negocia, selecciona dirigentes y formula programas; un régimen organiza acceso y ejercicio de autoridad. Las relaciones entre ellos son históricas, no identidades. Un partido puede adoptar el nombre de una tradición y alterar sus posiciones.
Tampoco una política aislada identifica una ideología completa. Defender libertad religiosa puede partir de liberalismo, convicciones cristianas o prudencia conservadora. Una misma conclusión puede tener fundamentos distintos y combinarse con propuestas opuestas en otros asuntos. Inferir toda una identidad a partir de una preferencia produce un «test» que sustituye comprensión por clasificación.
Las objeciones deben dirigirse al argumento pertinente. Frente a una propuesta de intervención, cabe preguntar qué capacidad presupone y qué riesgos de abuso crea. Frente a una propuesta de mercado, qué derechos de propiedad utiliza y qué sucede con afectados externos. Frente a conservación institucional, qué daños perpetúa y qué conocimiento preserva. Esas preguntas evalúan mecanismos sin convertir la voz del autor en recomendación ideológica.
Ejemplo construido. Una coalición combina libre comercio, restricciones culturales y provisión social. Puede reflejar un acuerdo entre tradiciones, evolución de una misma organización o adaptación estratégica. La combinación no es automáticamente incoherente, pero algunas justificaciones pueden entrar en tensión. Para estudiarla hacen falta documentos, decisiones y contexto, además de discursos públicos.
Neutralidad no significa afirmar que todas las doctrinas producen los mismos efectos ni que todas las interpretaciones históricas son igualmente plausibles. Un principio normativo se examina mediante argumentos; una afirmación causal necesita evidencia; una actuación se evalúa con hechos y criterios definidos. El siguiente capítulo aplica esa distinción a tradiciones de igualdad, comunidad y transformación.
Una comparación útil puede seguir la misma pregunta por varias tradiciones. Ante poder concentrado, se examina qué justificación ofrece cada una, qué derechos considera centrales y qué controles propone. Ante desigualdad, se reconstruye origen, responsabilidad y remedios. Ante cambio institucional, se comparan riesgos de transición y daños de continuidad. Este método muestra afinidades parciales y desacuerdos profundos sin ordenar familias en un único eje. La unidad es el argumento situado y la relación que pretende organizar.
Los documentos deben leerse junto con sus destinatarios y exclusiones. Una afirmación universal puede coexistir con límites históricos que sus autores aceptaron. Las críticas posteriores pueden ampliar alcance, cambiar fundamento o abandonar parte del proyecto. Reconstruir esa evolución permite reconocer contradicciones sin reducir toda tradición a ellas. La evaluación de una ideología conserva sus argumentos, sus variantes y las actuaciones de quienes la invocaron, con criterios diferentes para cada dimensión.
Preguntas de transferencia#
La misma libertad#
Ejemplo construido. Dos autores defienden libertad y discrepan sobre provisión pública de educación.
Mostrar respuesta razonada
Pueden utilizar concepciones distintas sobre interferencia y condiciones de autonomía. Límite. También pueden discrepar empíricamente sobre efectos. Datos necesarios. Definiciones, argumentos, mecanismos propuestos y evidencia citada.
Prudencia y daño#
Ejemplo construido. Una institución histórica excluye a una población y se opone a reformarla por el riesgo de perder continuidad.
Mostrar respuesta razonada
El riesgo de transición debe compararse con el daño de conservar la exclusión. Límite. No identifica por sí solo la reforma adecuada. Datos necesarios. Funciones, alternativas, garantías y costes de ambas trayectorias.
Propiedad y origen#
Ejemplo construido. Se justifica una transferencia por ser voluntaria, aunque el bien procede de una desposesión.
Mostrar respuesta razonada
La legitimidad de la última transacción no resuelve la del título previo. Límite. La reparación depende de hechos y marco jurídico o moral. Datos necesarios. Historia de adquisición, personas afectadas y teoría de derechos empleada.
Nombre partidista#
Ejemplo construido. Un partido llamado liberal restringe organización independiente y se afirma que esas restricciones definen todo liberalismo.
Mostrar respuesta razonada
La actuación puede contradecir argumentos liberales y debe examinarse sin convertir nombre, doctrina y práctica en una identidad. Límite. Las contradicciones históricas siguen siendo relevantes. Datos necesarios. Programa, reglas, prácticas, periodo y tradición invocada.
Fuentes y lecturas del capítulo#
John Locke. Second Treatise of Government (1689–1690). Fuente original sobre consentimiento, propiedad y límites de autoridad, en edición digital de Project Gutenberg. (documento)
John Stuart Mill. On Liberty (1859). Fuente original de daño, individualidad y límites de coerción; permite observar también exclusiones históricas del argumento. (documento)
Stanford Encyclopedia of Philosophy. Liberalism. Revisión académica de concepciones de libertad y diversidad interna; no se utiliza como manifiesto de la tradición. (documento)
Edmund Burke. Reflections on the Revolution in France (1790), en Writings and Speeches, volumen III. Fuente original para el argumento de preservación y reforma; su interpretación no convierte prudencia en inmovilidad. (documento)
Stanford Encyclopedia of Philosophy. Conservatism. Revisión académica de tradición, autoridad y desacuerdos sobre el núcleo conservador. (documento)
Stanford Encyclopedia of Philosophy. Libertarianism. Distingue familias y controversias sobre propiedad, autonomía y recursos naturales. (documento)
León XIII. Rerum novarum (1891). Fuente normativa sobre propiedad y situación del trabajo; no se trata como programa partidista. (documento)
Pío XI. Quadragesimo anno (1931). Fuente del argumento de subsidiariedad, especialmente párrafos 79–80. (documento)
Unión Demócrata Cristiana; edición del German Historical Institute. Düsseldorf Guidelines (15 de julio de 1949). Documento programático situado sobre competencia, control de monopolios y protección social. (documento)